
La exlegisladora publicó una misiva desde el pabellón PC2 de Palmasola para cuestionar el tratamiento mediático de su proceso y defender su inocencia
Tras 82 días de reclusión en el penal de Palmasola, la exdiputada Laura Rojas Ayala decidió romper el silencio que mantenía desde su aprehensión.
Sin recurrir a cámaras ni micrófonos, la exlegisladora optó por una carta escrita desde el pabellón PC2, titulada “Día 82: el encierro duele, pero no logra arrodillar mi verdad”, en la que relata el impacto de su detención preventiva y cuestiona la naturaleza del proceso judicial que enfrenta.
Rojas se encuentra recluida bajo investigación por el polémico caso del ingreso irregular de 32 maletas a través de un vuelo privado proveniente de Estados Unidos. Hasta la fecha, a pesar de las diversas declaraciones de autoridades, ni la Fiscalía ni la Policía presentaron pruebas contundentes que certifiquen el contenido de dicho equipaje o su propiedad.
El impacto en su familia
El escrito, marcado por un tono de dolor, dedica gran parte de su contenido a las víctimas silenciosas de su situación: su familia. Rojas describe un escenario de desolación, comparando el estado de su madre con alguien que atraviesa un duelo profundo.
“A mi lado hay una familia que se va rompiendo en silencio”, confiesa la exlegisladora. En contraparte, destaca la entereza de sus hijas, a quienes califica como su “escudo y espada” ante la exposición mediática, y agradece el apoyo de sus hermanas y amigas cercanas.
No obstante, el texto también revela grietas en su círculo social: “Quienes tuvieron miedo, quienes eligieron huir en silencio”, escribió, aludiendo a los vínculos que se fracturaron tras el estallido del caso.
Críticas a la exposición y falta de pruebas
Más allá de lo personal, Rojas alza la voz contra lo que considera un juicio mediático basado en el morbo. La exdiputada pidió respeto y un trato humano, instando a los medios de comunicación a dejar de utilizar su nombre como “un titular fácil”.
Asimismo, interpeló a la opinión pública, cuestionando a aquellos que emiten juicios sin conocer la realidad intramuros. “¿De verdad creen que aquí adentro existe el silencio suficiente para encontrar paz?”, cuestionó de manera directa.
A pesar de la carga emocional que destila la carta, el documento concluye con una reafirmación de su postura original. Rojas asegura que, aunque el proceso ha dejado heridas, no ha logrado doblegarla.
“Estoy herida, sí. Estoy triste, también. Pero sigo de pie”, afirma en el cierre de la misiva, reivindicando su dignidad y sosteniendo su inocencia con lo que describe como un “orgullo sereno”.
Esta es la primera manifestación pública de la exdiputada desde su ingreso a Palmasola; sin embargo, no responde a la controversia sobre el lugar donde ahora se encuentran las maletas ni brinda detalles de su versión sobre el ingreso del equipaje.
Si bien las investigaciones apuntan a que las maletas fueron llevadas de Viru Viru a un depósito vinculado a un juez ahora detenido, no se encontraron ni se presentó este equipaje, cuyo contenido tampoco fue exhibido.
