
La crisis generada por los bloqueos y conflictos sociales en distintas regiones del país continúa golpeando con fuerza a diversos sectores económicos de Tarija. Uno de los más afectados es la Terminal de Buses de la capital tarijeña, donde la suspensión de viajes hacia el occidente boliviano provocó una drástica reducción de pasajeros, afectando directamente a cientos de familias que dependen de la actividad del transporte terrestre.

En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el director de la Terminal de Buses de Tarija, Erlan Velásquez, informó que desde hace más de un mes permanecen suspendidas las salidas hacia ciudades del norte del país como La Paz, Oruro, Cochabamba, Sucre y Potosí, rutas que representan aproximadamente el 80% del movimiento económico de la terminal. La autoridad explicó que esta situación ha generado una caída sin precedentes en los ingresos y ha puesto en riesgo la sostenibilidad operativa de la institución.

Velásquez señaló que durante el mes de mayo las pérdidas económicas oscilaron entre 180 mil y 200 mil bolivianos, recursos que considera imposibles de recuperar debido a la paralización de las actividades. Indicó que la falta de pasajeros no solo afecta a la administración de la terminal, sino también a toda la cadena económica que gira en torno al servicio, incluyendo comerciantes, cargadores, taxistas, vendedores de alimentos y artesanos.
La autoridad explicó que la reducción del flujo de viajeros ha generado serias dificultades para cumplir con las obligaciones financieras básicas de la institución. En ese sentido, anunció que se están gestionando reuniones con entidades como COSAALT, SETAR e Impuestos Nacionales con el objetivo de buscar alternativas que permitan afrontar los pagos pendientes de servicios básicos y obligaciones tributarias mientras persista la crisis.
Asimismo, lamentó que la incertidumbre provocada por los conflictos sociales continúe desalentando a la población a realizar viajes, incluso hacia destinos donde todavía existe transitabilidad. Según detalló, las rutas hacia Santa Cruz y otras regiones del oriente mantienen una actividad mínima, alcanzando apenas un 20% del movimiento habitual, muy lejos de los niveles necesarios para sostener el funcionamiento normal de la terminal.
Finalmente, Velásquez expresó su preocupación por el impacto social que esta situación está generando en cientos de familias que dependen directa e indirectamente de la actividad del transporte terrestre. Aseguró que mientras no se restablezca plenamente la circulación en las carreteras del país, la Terminal de Buses de Tarija continuará enfrentando una de las etapas más difíciles de los últimos años, con graves consecuencias económicas para todo el sector.