
La ciudad de Tarija atraviesa momentos de profundo pesar tras conocerse el fallecimiento de Raúl Pantoja, cariñosamente llamado “Pantojita”, personaje emblemático por su incansable labor social y su cercanía con la ciudadanía. Su partida deja un vacío no solo en las calles donde diariamente ofrecía su trabajo, sino también en el corazón de quienes reconocieron su enorme espíritu altruista.
En diálogo con El Guadalupano Digital, vecinos, clientes y representantes de diversas organizaciones recordaron a Pantojita como un hombre entregado a causas nobles, que jamás dudó en emplear su voz para promover la ayuda a quienes más lo necesitaban, pese a las dificultades personales que atravesaba.
Raúl Pantoja se desempeñó durante años como lustrabotas en diferentes puntos de Tarija, convirtiéndose en un rostro familiar para muchas personas que, además de recurrir a su oficio, encontraban en él palabras de aliento y un constante llamado a la solidaridad. A través de pequeñas charlas cotidianas logró sensibilizar a cientos de ciudadanos.
Su popular iniciativa denominada “una monedita de oro” fue impulsada con entusiasmo para recolectar fondos destinados a madres y niños en situación vulnerable. Aprovechando su cercanía con la población y medios de comunicación locales, supo contagiar el deseo de ayudar sin esperar nada a cambio.
Durante las últimas semanas, instituciones, autoridades y colectivos sociales emprendieron diferentes actividades benéficas para respaldar el tratamiento médico que Pantojita requería, luego de ser diagnosticado con cáncer. Sin embargo, su delicado estado de salud finalmente venció la lucha emprendida con valentía.
Testimonios coinciden en destacar su optimismo permanente, incluso en medio de la adversidad. “Siempre pedía que no pensáramos solo en nosotros mismos, sino en quién podía estar pasando hambre o frío”, expresó conmovido un comerciante que solía cruzarse a diario con él en el centro de la ciudad.
La partida de Pantojita ha generado numerosas muestras de cariño, expresadas a través de mensajes, pequeños altares improvisados y recuerdos compartidos en redes sociales, donde se multiplicaron palabras de gratitud por su ejemplo de vida y compromiso con las personas más necesitadas.
Tarija se queda sin uno de sus personajes más queridos, pero el legado de solidaridad que dejó Raúl Pantoja servirá como inspiración para que nuevos corazones continúen su incansable misión de tender la mano al prójimo.