
El secretario de Finanzas y Economía de la Gobernación de Tarija, Fernando Romero, evaluó la gestión económica del presidente Rodrigo Paz y le otorgó una calificación aprobatoria, aunque con la nota mínima. La autoridad departamental reconoció algunos avances en materia financiera y comercial; sin embargo, cuestionó que los resultados de las medidas económicas adoptadas por el Gobierno nacional todavía no se reflejen de manera favorable en la economía cotidiana de las familias bolivianas.

En contacto con El Guadalupano Periódico Digital, Romero explicó que, desde su perspectiva, Bolivia logró avances al abrirse al mercado internacional y acceder a nuevas posibilidades de financiamiento mediante créditos. Estos aspectos fueron considerados elementos positivos dentro de la política económica impulsada por la actual administración, debido a que pueden contribuir a ampliar las oportunidades de relacionamiento comercial y fortalecer la disponibilidad de recursos financieros para el país.

No obstante, el secretario departamental sostuvo que estos avances no son suficientes para realizar una evaluación ampliamente favorable de la gestión económica. A su criterio, las decisiones adoptadas por el Gobierno deben analizarse también a partir de sus efectos directos en la población, particularmente en la capacidad de las familias para cubrir sus gastos cotidianos y mantener sus condiciones de vida frente a las dificultades económicas.

Romero manifestó su preocupación por la pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional, situación que, según señaló, afecta a los hogares bolivianos y reduce su capacidad para adquirir productos y servicios. Este escenario representa uno de los principales factores que influyen en su evaluación, ya que considera que los avances financieros y comerciales pierden parte de su impacto positivo cuando la población continúa enfrentando dificultades para llegar a fin de mes.

En ese sentido, la autoridad remarcó que la política económica no debería medirse únicamente por la apertura de mercados o el acceso a créditos, sino también por su capacidad para generar condiciones más favorables para la ciudadanía. Desde su perspectiva, es necesario que los resultados de las decisiones gubernamentales se traduzcan en mejoras concretas para los ingresos familiares, la estabilidad económica y las posibilidades de consumo de la población.
Finalmente, Fernando Romero mantuvo su calificación de aprobada, pero con la nota mínima, como una valoración que reconoce determinados avances y, al mismo tiempo, expresa preocupación por el impacto de las medidas económicas en la vida diaria de los bolivianos. Su evaluación plantea el desafío de que los resultados financieros y comerciales del país puedan acompañarse de acciones que contribuyan a proteger el poder adquisitivo y mejorar las condiciones económicas de las familias.