
La atención a pacientes con cáncer en Tarija atraviesa un escenario alarmante por la falta de medicamentos oncológicos esenciales. La situación ha generado preocupación en las familias, que deben enfrentar no solo la dureza de la enfermedad, sino también los elevados costos de los tratamientos.
En diálogo con el periódico digital El Guadalupano, la representante de los pacientes, Judith Riquelme, expresó que el desabastecimiento persiste desde hace meses y que la ausencia de una respuesta oportuna del Ministerio de Salud agrava la crisis. Señaló que la población afectada se siente desprotegida y abandonada por las autoridades responsables de garantizar el derecho a la salud.
De acuerdo con Riquelme, las quimioterapias y medicamentos especializados no llegan con regularidad a los hospitales, lo que obliga a muchos pacientes a interrumpir sus tratamientos. “La incertidumbre y la angustia son parte de nuestro día a día”, lamentó, recordando que en algunos casos las vidas corren un riesgo inmediato.
El alto costo de los tratamientos es otro de los factores que golpea a las familias. Sesiones completas pueden costar entre 35.000 y 40.000 bolivianos, cifras imposibles de cubrir para quienes dependen de ingresos reducidos. “No se trata solo de dinero, se trata de vidas humanas que se pierden por falta de medicamentos”, enfatizó la representante.
La denuncia fue acompañada por testimonios de pacientes que, entre lágrimas, relataron cómo el esfuerzo por continuar con las terapias genera deudas y sacrificios familiares. Muchos deben recurrir a campañas solidarias, rifas o préstamos para costear medicinas que deberían estar garantizadas por el sistema público.
Desde el sector demandan al Ministerio de Salud acciones inmediatas para regularizar el suministro de fármacos y dar solución estructural al problema. Aseguran que la falta de planificación y la débil logística de distribución son los principales factores que impiden un acceso constante a los tratamientos.
La crisis también plantea un impacto emocional severo, pues la incertidumbre debilita a los pacientes en su lucha contra el cáncer. “No solo luchamos contra la enfermedad, sino también contra la indiferencia de las autoridades”, manifestaron.
Finalmente, la representante convocó a la sociedad tarijeña y a las instituciones locales a sumarse en solidaridad y exigir al Estado el cumplimiento de sus responsabilidades. “La salud no puede esperar. Cada día sin medicamentos significa una vida en riesgo”, concluyó Riquelme.
