
El dirigente de la Falange Socialista Boliviana (FSB), Otto Ritter, expresó su preocupación por el escenario político y económico del país y anticipó que octubre podría estar marcado por un incremento de la conflictividad social y política.

Ritter cuestionó el desempeño de la actual administración nacional y sostuvo que el Gobierno atraviesa un momento de debilitamiento, en medio de dificultades económicas y cuestionamientos de distintos sectores de la población.

En contacto con El Guadalupano Periódico Digital, el dirigente falangista afirmó que las medidas económicas adoptadas por el nivel central estarían generando un impacto negativo en la economía de las familias bolivianas, situación que, a su criterio, podría profundizar el malestar ciudadano.

El político consideró que el descontento acumulado podría traducirse en nuevas movilizaciones y enfrentamientos en las calles durante las próximas semanas, por lo que pidió prestar atención a la evolución de la situación social y política del país.
Ritter también cuestionó la posibilidad de recurrir a un estado de excepción como mecanismo para contener las protestas y manifestó que el periodo constitucional de cinco años no debería interpretarse como una autorización para gobernar sin tomar en cuenta las demandas de la población.“El gobierno está a un soplo de caerse; los cinco años no son un cheque en blanco para nadie”, afirmó el dirigente, al referirse al futuro de la actual administración.
Asimismo, acusó al Gobierno de mantener una posición inflexible frente a las críticas y sostuvo que la falta de apertura para escuchar propuestas técnicas y políticas podría profundizar los problemas institucionales que enfrenta el país.
Finalmente, Ritter señaló que el Gobierno debe asumir medidas orientadas a atender las dificultades económicas y recuperar la confianza de la ciudadanía, advirtiendo que, desde su perspectiva, octubre podría convertirse en un periodo especialmente complejo para Bolivia.