
En medio del clima de tensión y conflictos que atraviesa el país, el monseñor emérito Javier del Río expresó su preocupación por los hechos de violencia registrados en distintas regiones de Bolivia y pidió a los sectores movilizados, así como a las autoridades nacionales, priorizar el diálogo para evitar una mayor confrontación social que continúe afectando a la población.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, Del Río manifestó que ninguna demanda puede resolverse mediante actos violentos o enfrentamientos que ponen en riesgo la integridad de las personas y generan más división entre los bolivianos. La autoridad eclesiástica sostuvo que el país necesita serenidad, responsabilidad y voluntad de entendimiento para superar la crisis actual sin llegar a escenarios más graves.
El monseñor remarcó que la violencia solo provoca dolor, incertidumbre y mayores dificultades para las familias bolivianas, especialmente en un contexto donde ya existen problemas económicos y sociales que afectan a distintos sectores. En ese sentido, pidió a todos los actores políticos y sociales actuar con prudencia y pensar en el bienestar colectivo antes que en intereses particulares.
Asimismo, señaló que la Iglesia Católica mantiene una posición orientada a la búsqueda de paz y reconciliación, dejando en claro que siempre estará dispuesta a colaborar en cualquier iniciativa destinada a generar acercamientos entre las partes en conflicto. Indicó que, si existe apertura y voluntad de diálogo, la Iglesia podría asumir un rol de mediación para contribuir a encontrar soluciones pacíficas.
Del Río también afirmó que Bolivia necesita recuperar espacios de encuentro y entendimiento para evitar que continúe escalando la conflictividad social en el país. Añadió que las diferencias políticas o sectoriales no deben convertirse en motivos de enfrentamiento permanente, sino en oportunidades para construir acuerdos mediante el respeto mutuo y la conversación democrática.
Finalmente, el monseñor emérito hizo un llamado a las autoridades nacionales, organizaciones sociales y ciudadanía en general a actuar con responsabilidad frente al momento delicado que vive el país. Reiteró que la paz social debe convertirse en una prioridad nacional y pidió dejar de lado la confrontación para trabajar en soluciones que permitan devolver tranquilidad y estabilidad a Bolivia.