
En medio de los esfuerzos por brindar refugio temporal a personas en situación de vulnerabilidad, un lamentable episodio se registró este martes en el albergue municipal situado en inmediaciones del Puente Bicentenario de Tarija. Una persona de sexo masculino, de 36 años, perdió la vida mientras pasaba la noche en esas instalaciones.
En diálogo con el periódico digital El Guadalupano, el vocero de la Guardia Municipal, Henry Rivera, confirmó que fue un efectivo del lugar quien detectó la ausencia de signos vitales durante la rutina matutina que se realiza para el retiro de los albergados. Según relató, el hombre había ingresado la noche anterior acompañado de un amigo, sin presentar inconvenientes.
“De acuerdo a lo que manifestó el guardia de turno, ambos permanecieron conversando hasta aproximadamente las tres de la madrugada”, sostuvo Rivera al detallar los antecedentes que rodean el caso. No obstante, al momento de despertar a los usuarios del albergue, uno de ellos no reaccionó.
Al evidenciarse la falta de respuesta, el guardia procedió a verificar los signos vitales, constatando que el hombre ya no presentaba pulso. Ante esta situación se activaron los protocolos de aviso inmediato a la Policía y al Ministerio Público para que se haga cargo del procedimiento correspondiente.
Minutos después, una fiscal asignada se constituyó en el lugar para realizar el levantamiento legal del cuerpo y coordinar su traslado, tras confirmar el fallecimiento. De manera preliminar, las autoridades manejan la hipótesis de que se trataría de un deceso por causas naturales, aunque se aguardan los resultados de los exámenes médicos.
Desde la Alcaldía manifestaron su pesar por este hecho que enluta a la ciudad e indicaron que se continuará brindando la asistencia en los albergues, reforzando los controles de salud a las personas que ingresan. Asimismo, recalcaron que estos espacios buscan proteger a quienes no cuentan con un techo seguro.
Finalmente, la Guardia Municipal hizo un llamado a los familiares que pudieran reconocer o reclamar el cuerpo, para que se aproximen a las instancias competentes y realicen los trámites respectivos, garantizando así un cierre digno a este infortunado episodio.