
Tarija se sumerge en el rescate de su memoria colectiva a través de un proyecto que pretende revalorizar espacios emblemáticos. Esta vez, el turno fue para la histórica cripta ubicada bajo la iglesia Catedral, sitio que guarda vestigios que datan del siglo XIX y que promete convertirse en un nuevo atractivo para quienes siguen la llamada “Ruta de la fe”.
En contacto con el periódico digital El Guadalupano, el alcalde de Tarija, Johnny Torres Terzo, informó que este lunes arrancaron oficialmente los trabajos de mantenimiento y limpieza en el lugar. “Estamos dando inicio a una intervención importante para la ciudad, es parte de nuestro compromiso con el patrimonio, pero también con el turismo y la historia viva de Tarija”, destacó.
Durante la primera jornada de intervención, los equipos encontraron elementos que asombran por su antigüedad, como restos óseos y lápidas cuya fecha remonta a 1880. Este hallazgo abre la puerta a nuevas investigaciones que permitirán esclarecer pasajes poco conocidos del pasado local.
Por su parte, el arquitecto Juan Pablo Molina, técnico de la Unidad de Patrimonio y Cultura de la Alcaldía, explicó que la labor incluye un proceso riguroso de catalogación y conservación de todo lo encontrado. “No solo es limpiar, estamos documentando cada detalle para garantizar que se respete la importancia histórica del lugar”, puntualizó.
El proyecto cuenta con la plena coordinación y el respaldo de las autoridades eclesiásticas. El padre Alex Labra Guerrero, encargado de la Catedral, valoró el esfuerzo conjunto. “Para nosotros es fundamental que este espacio vuelva a ser accesible, pero bajo un concepto que refleje fe, cultura y respeto”, manifestó.
La apertura de la cripta no se limitará a ser un sitio de paso, sino que se proyecta integrarla como un punto clave dentro del circuito turístico religioso, sumando un atractivo más para visitantes locales y extranjeros interesados en conocer la riqueza arquitectónica y espiritual de la región.
Torres adelantó que esperan, con esta iniciativa, no solo fortalecer el turismo sino también alimentar el sentido de identidad de los tarijeños. “Descubrir estas piezas de nuestra historia nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos”, expresó.
Finalmente, tanto las autoridades municipales como la Iglesia coincidieron en que se trata de un proyecto que marcará un antes y un después en la valorización del centro histórico de Tarija, convirtiendo lo que antes estaba cerrado al público en un espacio para la reflexión y el aprendizaje.