
Un trabajo liderado por el ingeniero español Jorge Rodríguez afirma que inmunizar a quienes tienen más intercambio social sería más eficaz que hacerlo con los adultos mayores. La explicación del experto.
En vísperas de la aprobación de las primeras vacunas para el COVID-19, el próximo desafío será determinar no solo la logística sino también los beneficiarios de las mismas. ¿Grupos de riesgo? De manera unánime, todos los países consideran aplicarla en las personas adultos mayores, personal esencial y en aquellos que presenten alguna patología previa. Pero un análisis realizado por la Universidad Khalifa de Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos), plantea todo lo contrario.
El estudio liderado por el ingeniero químico español Jorge Rodríguez sugiere que para lograr una mayor efectividad y reducir los índices de mortalidad, primero debería vacunarse a las personas que transmiten el virus, una población integrada principalmente, por jóvenes y trabajadores esenciales. Contrariamente a lo que se ha determinado globalmente para la vacunación contra el coronavirus, este trabajo recomienda hacerlo primero con aquellas personas que tienen una mayor capacidad de transmisión por su exposición.
Es un trabajo, es una aportación más como muchísimas aportaciones científicas que hay de muchos investigadores. Este año en particular, además, la ciencia ha funcionado como nunca, ¿verdad? Hemos tenido una crisis inédita en el mundo y hemos respondido con una vacuna casi 9 meses después de descubrir la enfermedad. En nuestro estudio lo que hemos hecho es una simulación numérica para grupos de población general en base a sus interacciones y a su mortalidad por grupos de edad que nos lleva a concluir que si distribuyésemos la vacuna inicialmente a aquellos grupos que tienen más interacciones en lugar de distribuirla a aquellos que en principio tienen una mortalidad más alta, sea por la edad o por otra circunstancia, esto conlleva a un corte de ese crecimiento exponencial, un corte temprano de esa curva, que es contra la que todos estamos peleando. Permite abortarla en su despegue de una manera prematura y de esa manera lograr un número de fallecimientos posterior que es mucho menor.
– ¿Para usted están mal diseñados los planes de vacunación a partir de los parámetros establecidos?
– El plan de vacunación implica muchas variables. Sabemos que debe implicar variables bioéticas, éticas y variables sociales. Hay determinados grupos de personas que van a tener obviamente derecho a tener la vacuna antes que otros, pues porque están expuestos al peligro. Nada de eso está incluido en este trabajo numérico. Este trabajo se referiría a una optimización de lo que serían los grupos generales de población, no en esos grupos especiales. La finalidad de por qué estamos anunciando el trabajo es, primero porque lo hemos terminado hace muy poco tiempo, no es que hubiéramos estado esperando al momento. Y porque nos gustaría estar seguros que por lo menos estos resultados sean conocidos como una variable más en la toma de decisión. La decisión final del plan de vacunación se está tomando, en europa, de forma única, prácticamente. Hay expertos de muchos ámbitos, yo sé que también han considerado expertos matemáticos. Simplemente esto es una aportación más, un punto de vista adicional que queremos que forme parte del proceso de decisión nada más.
Primero inmunizamos a quienes lo transmiten y luego a las posibles víctimas que están más expuestas ante todo esto.
– Claro, yo puse el ejemplo aquí en España, en los medios, de que si a una persona le preguntan intuitivamente a quién es mejor darle. ¿A quién se la doy? A una persona mayor de 80 y tantos años que tiene pues una pequeña enfermedad, o 70 y tantos años, o a una chica de 26 años que está bien de salud. Inicialmente es muy evidente, se la voy a dar a este señor para protegerlo, ¿no? Luego si yo te añado que esta chica es la cajera que te está atendiendo en el supermercado donde haces la compra diariamente, este señor, mi mamá, mi abuela, otras muchas personas que pasan por ese supermercado en el que esta chica está atendiéndoles y dándoles el dinero, moviendo los productos, entonces ya la intuición me puede cambiar. Porque si vos tenés una vacuna y yo impido que esta chica se contagie, logro que no contagie a un número mucho más grande de personas. Entonces, digamos, podrías salvar muchas más vidas, las vidas de los mayores, las vidas de las víctimas que son las que en general sufren las consecuencias del COVID-19, primordialmente. Serían esos a los que proteges indirectamente por haber protegido a la chica del supermercado en primer lugar.
– Si usted tiene que decidir a quién vacunar, en un caso hipotético, a una chica de 26 años o a una persona de 80 años. ¿Vacuna a la de 26 años?
– Solamente si ella, independientemente de la edad, está en una situación en la que tiene un número de interacciones mucho más grande. No es la edad la variable, la edad no importa en esta decisión. Importa un poquito, pero importa más el número de contactos que tiene esa persona diariamente con otros, porque es tu capacidad de propagar, tu capacidad de extender el virus, que es lo que viene a decir este trabajo que aportamos.
– Si se aplicase su teorema, por así decirlo, las muertes se reducirían en un 70%.
– De los muchos escenarios numéricos, porque claro, nosotros introducimos unos números en el modelo como parámetros para el día que hay al momento de información. Nosotros tenemos cientos de estos escenarios, algunos de ellos incluyen casos hipotéticos, pues de lo que va a ocurrir en España con una vacunación para 10 millones de personas. Cambiando las eficacias de la vacuna, probando para distintos valores de eficacia de la vacuna hemos simulado distintos números. En muchos de estos escenarios numéricos, nos sale una ventaja muy importante, independientemente del número, que si son 10.000 o 100.000. Es decir, estamos hablando de miles de posibles fallecimientos que podrían, teóricamente, con esta estrategia, prevenir si se hace de ésta manera. Una cosa importante a indicar es que este trabajo asume que la eficacia de la vacuna es la que han indicado en los medios, 90% o 95%, pero que también sea eficaz contra la transmisión. Pero ese valor todavía no está confirmado. Es decir, si la vacuna es 90% eficaz para que yo no me ponga enfermo, este modelo asume que es igual de eficaz también para que yo no transmita la enfermedad. Si esto eventualmente no es así, todo va a ser diferente. Esto también lo tengo que dejar muy claro. Porque si al final la vacuna no impide realmente que yo te lo pase, no me pongo enfermo pero lo ando pasando, entonces no valdría para nada, o sea, la estrategia ya sería diferente.
Infobae
