
La crisis social y los constantes bloqueos que se registran en distintas regiones del país continúan generando preocupación en diversos sectores productivos y empresariales de Bolivia. Desde Tarija, representantes vinculados al rubro de la construcción advirtieron que el escenario actual no solo está paralizando proyectos y frenando inversiones, sino que además está provocando graves consecuencias económicas para miles de familias que dependen del movimiento laboral y comercial. En medio de las tensiones políticas y las protestas que se concentran principalmente en el occidente del país, el temor por una mayor inestabilidad comienza a crecer entre empresarios y trabajadores.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el empresario tarijeño de la construcción Rolando Surriable expresó su profunda preocupación por la situación que atraviesa Bolivia y aseguró que el país se encuentra “al borde de una catástrofe” debido a los conflictos sociales y los bloqueos que afectan la circulación, la producción y el desarrollo de diferentes actividades económicas. Afirmó que el ambiente de incertidumbre está golpeando de manera directa al sector constructor, uno de los principales generadores de empleo en el departamento y en el país.
Surriable cuestionó además que algunos sectores movilizados mantengan posiciones radicales y no prioricen espacios de diálogo o concertación para encontrar soluciones a la crisis. Según indicó, las medidas de presión que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz están generando un ambiente de confrontación que perjudica a toda la población boliviana. En ese contexto, lamentó que la conflictividad social se esté imponiendo sobre la necesidad de recuperar estabilidad y tranquilidad para garantizar el normal funcionamiento del país.
El empresario sostuvo que la reducción de la inversión pública ya comienza a sentirse con fuerza en distintas regiones, especialmente en el área de infraestructura y construcción. Explicó que numerosos proyectos se encuentran paralizados o demorados debido a la incertidumbre económica y política, situación que afecta directamente a empresas constructoras, profesionales independientes, obreros y proveedores de materiales. Aseguró que la paralización de obras implica también menos circulación económica y menos oportunidades laborales para cientos de familias.
Asimismo, Surriable advirtió que la crisis no solo impacta al sector empresarial, sino también al comercio, al transporte y a la economía cotidiana de la población. Señaló que los bloqueos y las dificultades de transitabilidad están encareciendo productos, demorando entregas y frenando actividades productivas en diferentes departamentos. A su criterio, Bolivia necesita recuperar condiciones mínimas de estabilidad para evitar que el deterioro económico continúe profundizándose durante las próximas semanas.
Finalmente, el empresario hizo un llamado a todos los actores políticos y sociales del país para priorizar el diálogo y buscar soluciones que permitan reducir la tensión existente. Consideró que el país necesita acuerdos urgentes para evitar un escenario aún más complejo y afirmó que mantener el conflicto solo generará mayores pérdidas económicas y sociales. También pidió pensar en las familias trabajadoras que dependen de la estabilidad económica y de la continuidad de las inversiones para sostener sus fuentes de empleo.