
El sector campesino de Tarija expresó su preocupación por las dificultades que atraviesan los productores agrícolas para acceder a diésel y gasolina, una situación que, sumada a la proximidad de la temporada de sequía, podría comprometer la producción de alimentos en Bolivia. Los dirigentes advierten que la falta de soluciones oportunas podría afectar tanto a las familias productoras como al abastecimiento de los mercados.

En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el dirigente campesino Herber Quispe alertó sobre el riesgo de una posible crisis alimentaria y atribuyó esta situación a lo que calificó como “indulgencia del Estado” frente a las demandas del sector. Según manifestó, las dificultades actuales ponen en peligro la continuidad de las actividades agrícolas.

Quispe explicó que la escasez de gasolina está dificultando el funcionamiento de equipos utilizados para el riego de los cultivos, especialmente en las comunidades donde los productores dependen de motores para el bombeo de agua y los sistemas de aspersión. Esta limitación reduce las posibilidades de mantener las plantaciones en condiciones adecuadas.
El dirigente señaló que el acceso regular a los combustibles es fundamental para garantizar las labores agrícolas, desde el riego hasta otras actividades necesarias para sostener la producción. Por ello, considera que la falta de abastecimiento podría generar mayores complicaciones si no se adoptan medidas para atender las necesidades de las comunidades campesinas.
Asimismo, advirtió que la llegada de la sequía podría agravar el panorama, debido a que la disminución de las lluvias incrementaría la dependencia de los sistemas de riego. En ese contexto, afirmó que la producción agrícola campesina estaría expuesta a un riesgo significativo y sostuvo que las pérdidas podrían alcanzar hasta el 100%, aunque esta cifra corresponde a su advertencia y no a una estimación confirmada.
Finalmente, Quispe pidió mayor atención de las autoridades nacionales a las demandas del sector campesino y la búsqueda de soluciones que permitan garantizar el suministro de combustibles para las actividades productivas. Los productores consideran que atender esta problemática será clave para reducir el riesgo de pérdidas agrícolas y proteger la disponibilidad de alimentos para la población.