
Pese a que no se halló rastros de tortura en la oficina del piso 15 y que el Iitcup señala que la nota póstuma fue escrita por el interventor del ex Banco Fassil, su familia duda de la versión del Gobierno y la Fiscalía.
De acuerdo al análisis que realizó, el abogado Jorge Valda concluyó que Carlos Alberto Colodro no se suicidó y sostiene la teoría de que su muerte se dio previa a una tortura. En esa línea, el jurista de la familia Colodro dio al menos 14 elementos que se contraponen a la teoría del suicido, como el Gobierno y la Fiscalía sustentan.
UNO El primero de esos puntos es la demora “inexplicable” en la revisión de los videos de las cámaras de seguridad instaladas en el piso 15 de la Torre Ambassador.
“Todo debía ser esclarecido con un simple elemento, la cámara que filma el balcón desde donde supuestamente se habría lanzado (Colodro) está en poder del (ex) Banco Fassil, esa grabación ya fue secuestrada el día domingo. Si esa imagen muestra que él se desplaza voluntariamente al vacío, con el barbijo puesto, con la camisa destrozada y los pantalones abajo, entonces sí (como lo señala la Fiscalía) los golpes y contusiones se pudieron haber provocado en la caída”, detalló Valda.
DOS Criticó que se haya demorado más tiempo en analizar la supuesta carta póstuma. Precisamente, las incongruencias en la redacción de esa nota son otros elementos que sustentan la versión de una muerte provocada.
Valda explicó que la carta de dos planas nunca fue entregada a los destinatarios, los hijos y la pareja de Colodro, sino que se conoció de su existencia, primero sólo una página, por medio de la prensa, y luego por las declaraciones del ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo.
La carta también fue rechazada por los hijos debido a que había errores como el de la edad de Colodro, pues se escribió que tenía 64 años, cuando recién cumpliría años en noviembre. También observan la falta de una dedicatoria a los hijos con los que horas antes había compartido una celebración.
TRES Valda sostuvo que al momento de ser contratado, advirtió a la familia de que él no callaría sus opiniones, en esa línea, les hizo conocer su postura sobre que la muerte del interventor no se trataba de un suicidio, teoría que mantiene tomando como primeros elementos el hecho de que los hijos le relataron que Colodro era un hombre que mantenía contacto con toda su familia y si bien todos, incluida su pareja, le confirmaron que estaba preocupado por la intervención del ex Banco Fassil, Colodro, a quien calificaron como un profesional responsable, les expresó que tenía varias tareas por cumplir en los siguientes días, como el pago de salarios a los exfuncionarios.
CUATRO En criterio de los hijos de Colodro, para el funcionario que tenía más de 30 años de carrera y con experiencia en cargos importantes en el Banco Central de Bolivia, la presión laborar no era un elemento que lo haya orillado al suicidio. “No era un trabajo en el que si no cumplías se imponía la muerte”, señaló Valda. Los familiares señalaron que si bien la carta afirma que se sentía traicionado y que sus superiores “no atendían sus llamadas”, él pudo presentar su renuncia, pues no tenía necesidad de trabajar.
CINCO El abogado asegura que la carta “es un elemento distractivo”, que finalmente no explica cómo sucedió la muerte. En esa línea señaló que se deben considerar otros puntos, como el llamativo hecho de que Colodro “decidió quitarse la vida con el barbijo puesto”.
SEIS Valda mencionó que los peritos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) y los policías debieron concentrarse más en otros elementos para esclarecer el crimen. Señaló que espera se analice el significado de los grafismos que figuraban en la parte superior izquierda del pecho de Colodro. El abogado señaló que la tinta azul dejó una mancha debido a que se diluyó con la lluvia que caía el día hecho.
Aseguró que esas grafías fueron atestiguadas en la morgue por la pareja del interventor y al menos seis policías investigadores. Calificó las manchas de tinta como el mensaje que trató de ser enviado por una organización criminal.
SIETE Asimismo, el abogado pone en duda que durante la caída el rostro, los brazos y piernas de Colodro hayan sufrido las perforaciones y cortes que presentaban. Sostuvo que no había explicación para las lesiones que el cadáver de la víctima presentaba en la espalda, si el cuerpo impactó contra el piso de frente.
OCHO Otro elemento que hace sospechar a Valda, por un direccionamiento en la investigación, es la dilación con la que actúa la Fiscalía por demora en la investigación patológica, “porque a través de ese estudio (en los órganos sensibles) podremos saber si se dio un sufrimiento previo a la caída”.
NUEVE Al margen de las pericias biológicas, Valda también hizo referencia a las incongruencias en las acciones y declaraciones del personal de seguridad. Un joven de 22 años, que estaba de guardia esa fecha, dijo que no oyó ni vio acciones que le hayan hecho sospechar acciones violentas al interior de la oficina en la que trabajaba Colodro.
Sin embargo, el mismo explicó que escuchó un ruido, como la caída de un aparato, minutos antes de que otro compañero ubicado en la planta baja, lo llamara para avisarle que “don Carlos” estaba muerto fuera del edificio. Ese era el primer día que el joven hacía guardia en esa oficina, pero ya llevaba cinco meses trabajando en la empresa de seguridad.
También llama la atención que el joven no revisó la oficina luego de que le avisaron de Colodro estaba muerto, dijo que luego bajó a la planta baja, minutos después regresaron en compañía de dos policías y volvieron a descender. Es decir que en dos momentos, por varios minutos, el piso 15 quedó sin vigilancia. Valda señala también que los guardias hallaron el cuerpo casi una hora después de que Colodro supuestamente se lanzó.
DIEZ Por estos hechos, el abogado Valda hizo una inferencia aún más grave, pues pone en duda de que Colodro haya estado en la oficina todo ese tiempo. De acuerdo a su teoría de que fue torturado antes de ser arrojado por el balcón, hay una contradicción, no se halló rastros de sangre ni desorden alguno en la oficina.
Afirmó que “parecía que una empresa de limpieza hubiera hecho su trabajo” minutos antes.
ONCE Una contradicción que también halló en la versión del personal de seguridad es que se dijo que oyeron el ruido de un teclado de computadora, pero Valda señaló que en la oficina no había aparatos, “entonces, ¿estuvo ahí todo ese tiempo? ¿qué hacía ahí?”, cuestionó.
DOCE Valda lamentó que se tenga que hacer comparaciones, pero recordó que en el caso de Cristopher Balcázar, abogado del gobernador de Santa Cruz, Fernando Camacho y amigo suyo, quien falleció en otro supuesto suicidio por una caída desde un onceavo piso el 2 de mayo, el cuerpo de éste no presentaba tantas lesiones, cortes y fracturas como las que sí se verificaron en el de Colodro. Según Valda, en el caso de Balcázar también se sospecha de un homicidio.
TRECE Otra observación en el caso de Colodro, es la participación del forense Rodrigo Valdez, a quien Valda ya había observado de manera formal en el proceso de investigación dentro del caso de la muerte un funcionario municipal de Puerto Suárez, quien falleció producto de una intoxicación con gases lacrimógenos de la Policía.
Valda sostiene que Valdez no cuenta con una especialización profesional para realizar las autopsias.
CATORCE Por último, tanto los familiares como Valda cuestionan el manejo de la información del Gobierno. Para el abogado, la investigación avanzó de manera normal hasta antes de que el ministro Del Castillo dio su primera conferencia de prensa sobre el tema, el domingo. “A partir de ese momento, todo pareciera andar en la más absoluta reserva y al revés de que como manda el procedimiento”, reclamó Valda.
En su criterio existe un “direccionamiento” del proceso desde la Policía hacia la Fiscalía, cuando la norma señala que el Ministerio Público dirige la investigación e instruye a los policías las acciones que deben realizar para esclarecer un crimen.
Pagina Siete
