
La Fiscalía de Guarayos, Santa Cruz, aún no recibió la denuncia de la Policía. El ministro de Gobierno y los comandantes no dieron información y se desconoce si los avasalladores continúan en el lugar.

35 policías golpeados luego de una emboscada armada, más de 10 trabajadores agredidos, siete vehículos robados y 1.800 hectáreas de soya a punto de perderse, es el saldo del segundo avasallamiento a la propiedad de la empresa agrícola Santagro, en la provincia cruceña de Guarayos. La primera intervención ilegal de estos grupos irregulares se registró el 25 diciembre de 2022 y causó la pérdida de 1.400 hectáreas de soya, según denunció el representante legal de la empresa, Marcelo Aguilera.

“Esta es una organización criminal, han hecho un cabildo que le llamaron ‘Por la tierra y la segunda revolución agraria’, pero yo lo llamo el ‘Cabildo por el delito’, porque (entre las resoluciones de ese cabildo) hubo instigación pública a delinquir, (así se produjo) el robo agravado de un tractor, todos los insumos (para el trabajo agrario), heladeras, cuatro motocicletas y dos camionetas”, denunció este martes Aguilera.

En conferencia de prensa con el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Fidel Flores, el representante de Santagro relató que el lunes a las 11:00 un grupo de al menos 150 avasalladores armados emboscó al contingente de 35 policías que resguardaba la propiedad e ingresaron para cometer los delitos.
Cuatro de los 10 trabajadores que estaban en el lugar estuvieron desaparecidos por varias horas, debido a que huyeron hacia el monte por temor a perder la vida, se conoce que están heridos pero no se tiene reporte confirmado sobre su estado de salud. Las 1.800 hectáreas debían ser cosechadas en dos semanas y se teme que en estos días se pierda la producción por la falta de cuidados.
Aguilera recordó que el 25 de diciembre de 2022 ya se registró un avasallamiento igualmente violento. En esa ocasión se provocó la pérdida de 1.400 hectáreas de cultivos de soya, así como el robo de movilidades, las cuales trataron de ser vendidas por los delincuentes a otras personas y fueron recuperadas días después. Luego de denunciar el hecho, se dio la intervención de la Policía, que luego de desalojar a los avasalladores dejó en el lugar a 35 uniformados para el resguardo del mismo.
Según las fotos difundidas por Red Uno, los policías agredidos presentaban serias lesiones aparentemente causadas por explosivos y objetos contundentes. Las imágenes evidencian perforaciones en los uniformes y desgarros largos sobre la piel, cual si hubiesen sido atacados con armas punzo cortantes de gran tamaño.
Durante el acto de Rendición Pública de Cuentas del Ministerio de Gobierno, en un salón de Mi Teleférico, Página Siete consultó sobre el tema al ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, y al subcomandante de la Policía, Álvaro Álvarez, pero ambos, protegidos por varios escoltas, salieron del lugar apresurados, esquivando a la prensa y sin pronunciar palabra.
Santagro es una empresa con 20 años de antigüedad y dependen de ella varias familias que son parte de la cadena de producción de aceite.
Anapo exigen al Presidente que actúe
Por su lado, el presidente de Anapo condenó la actuación de estos grupos criminales que afectan la cadena productiva y generan pérdidas económicas al país. “Es momento de que se cumpla el compromiso del presidente Luis Arce, de que no van a tolerar ningún tipo de invasión o avasallamiento a tierras productivas. Como productores, necesitamos tener las garantías jurídicas para producir alimentos para el país”, manifestó Flores.
Aguilera señaló que se desconoce si los grupos delincuenciales continúan en la propiedad, pero esperan un informe de la Policía que hasta el momento no dio información sobre el estado de salud de los uniformados, ni los vehículos oficiales que fueron dañados por los avasalladores. Se conoció también que, hasta el mediodía de este martes no se presentó ninguna denuncia ante la Fiscalía de Guarayos.
“Por las imágenes que se tiene de los policías heridos, que tienen la ropa rota, la espalada sangrando y con huecos en la piel, esto demuestra que (los avasalladores) están armados, Seguro usaron un mortero, esta gente anda en estado de ebriedad, son un peligro para la sociedad. Ellos tienen financiamiento de alguna parte, esto va desembocar en una guerra civil y la gente tendrá que defenderse como pueda”, concluyó Aguilera.
Pagina Siete