
El vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Tahuichi Tahuichi Quispe, minimizó este martes la falta de consenso en la elección del nuevo Presidente de la entidad, aclarando que dicho cargo tiene funciones principalmente administrativas y no representa la máxima autoridad dentro del Órgano Electoral.
En declaraciones a radio Compañera, Quispe explicó que el rol del presidente del TSE se limita a ser un representante legal y administrativo, encargado de firmar contratos y hacer seguimiento a las decisiones aprobadas en Sala Plena. “También maneja la agenda y el orden del día, pero no tiene atribuciones superiores a las del resto de los vocales”, señaló.
El vocal remarcó que la verdadera autoridad del TSE reside en la Sala Plena, compuesta por los siete vocales, y que esta instancia colegiada se mantiene plenamente operativa. “No se tiene que confundir. El presidente no es la autoridad máxima. Las decisiones se toman por mayoría y con cuatro votos avanzamos”, afirmó.
En ese sentido, aseguró que el proceso electoral en curso sigue su curso conforme al calendario establecido, sin mayores contratiempos. “Estamos en medio de un calendario electoral y seguimos adelante tal como estaba planificado”, puntualizó.
La aclaración de Quispe se da en un contexto de desacuerdo interno en la Sala Plena, luego de que no se lograra elegir al nuevo Presidente del TSE en la sesión realizada el martes. En dicha reunión, solo se logró designar a Óscar Hassenteufel como Vicepresidente del ente electoral.
Durante la sesión, los vocales Tahuichi Tahuichi Quispe y Nancy Gutiérrez postularon para ocupar la presidencia del TSE, pero ninguno logró reunir el respaldo necesario de sus colegas para asumir el cargo. La votación quedó estancada, lo que obligó a postergar la definición.
La situación generó preocupación en algunos sectores sobre una posible afectación al desarrollo de los comicios generales del próximo 17 de agosto. Sin embargo, desde el TSE se insiste en que el trabajo técnico y operativo continúa de manera regular.
Quispe reiteró que la institucionalidad del órgano electoral se encuentra garantizada y que la Sala Plena tiene plena capacidad de decisión. “No hay vacío de poder ni retrasos. El TSE está funcionando y tomamos decisiones colectivamente”, concluyó.
