
La crisis generada por los bloqueos en las carreteras del país continúa golpeando con fuerza a distintos sectores de Tarija. Uno de los más afectados es la Terminal de Buses, que lleva más de un mes con las salidas al occidente suspendidas, situación que ha provocado importantes pérdidas económicas y obligó a reducir personal ante la caída de ingresos.

En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el director de la Terminal de Buses de Tarija, Erlan Velásquez, informó que este lunes se cumplen 35 días consecutivos sin operaciones regulares hacia el norte del país. La autoridad explicó que las rutas hacia departamentos como Potosí, Chuquisaca, Oruro, Cochabamba y La Paz permanecen inhabilitadas debido a los bloqueos instalados en diferentes puntos estratégicos de la red vial nacional.

Velásquez aclaró que, pese a los anuncios de posibles medidas de presión en Tarija, hasta el inicio de la jornada no se habían reportado nuevos bloqueos dentro del departamento. Gracias a ello, el transporte interprovincial y las conexiones hacia el oriente del país continúan funcionando con normalidad. Las rutas que conectan con Villamontes, Camiri y Santa Cruz se mantienen expeditas, permitiendo el desplazamiento regular de pasajeros y operadores del transporte.
Sin embargo, la situación es completamente distinta en dirección al occidente. Según explicó la autoridad, los principales puntos conflictivos se encuentran en sectores como Camargo, Padcoyo y Tres Cruces, lugares donde la interrupción del tránsito impide la circulación de buses y vehículos de transporte público. Esta realidad ha dejado prácticamente aisladas varias conexiones nacionales desde Tarija.
El director de la terminal señaló que durante el mes de mayo las pérdidas económicas fueron severas. Las estimaciones realizadas por la administración reflejan una disminución de ingresos de entre 180 mil y 220 mil bolivianos únicamente por concepto de uso de terminal. Se trata de recursos que difícilmente podrán recuperarse y que afectan directamente el funcionamiento operativo de la institución.
La reducción de ingresos también ha comenzado a repercutir en la estabilidad financiera de la entidad. Velásquez explicó que la situación se volvió tan complicada que la administración se vio obligada a adoptar medidas de emergencia para garantizar la continuidad de los servicios básicos y el funcionamiento mínimo de la terminal. Advirtió que, si el conflicto persiste durante las próximas semanas, podrían generarse mayores dificultades económicas.
Finalmente, informó que una de las decisiones más dolorosas fue la desvinculación de diez trabajadores debido a la falta de recursos para cubrir salarios y obligaciones operativas. La autoridad lamentó profundamente esta situación y expresó su preocupación por el futuro del sector, señalando que mientras no se restablezca la normal circulación en las carreteras nacionales, las pérdidas continuarán acumulándose y afectando tanto a la institución como a cientos de familias que dependen de la actividad del transporte.