
En medio del conflicto suscitado por el retraso en el pago de salarios a trabajadores de la Casa de la Cultura de Tarija, el gobernador Óscar Montes salió al paso de las críticas y aseguró que la Gobernación no tiene ninguna obligación pendiente con dicha institución. La protesta, que incluye una huelga de hambre, ha reavivado el debate sobre la responsabilidad en la administración de los recursos culturales.
En diálogo con el periódico digital El Guadalupano, Montes sostuvo que la Gobernación ha cumplido plenamente con los compromisos asumidos. “No existe ningún adeudo con la Casa de la Cultura. Incluso, sin estar obligados, mantenemos a seis funcionarios con recursos del Gobierno Departamental”, afirmó la autoridad, subrayando que el respaldo brindado supera lo establecido en los acuerdos institucionales.
El gobernador explicó que estos seis trabajadores cumplen funciones en el teatro de la Casa de la Cultura y que todos perciben su salario con regularidad. “A ninguno se le debe un centavo”, recalcó, haciendo hincapié en que la Gobernación ha contribuido con personal y recursos en apoyo a la institución cultural.
Asimismo, Montes recordó que durante los últimos dos años se invirtieron más de 350.000 bolivianos para la restauración y mejora de las condiciones del teatro, uno de los espacios artísticos más representativos del departamento. Según dijo, la intervención permitió reactivar actividades culturales que antes estaban paralizadas.
“La Gobernación ha cumplido más allá de sus competencias, porque entendemos la importancia de la cultura para Tarija”, señaló Montes, quien lamentó la situación del personal movilizado, aunque aclaró que no mantiene ningún vínculo laboral con el Gobierno Departamental.
Finalmente, la autoridad pidió no politizar el conflicto y convocó al diálogo a los representantes de la Casa de la Cultura para encontrar soluciones dentro del marco legal y administrativo vigente, priorizando siempre la preservación del patrimonio cultural tarijeño.
