
En el cumplimiento de una orden emanada desde el Ministerio de Gobierno, de que el 100% de los funcionarios de las fuerzas antidroga se sometan al polígrafo a raíz de los escándalos en las operaciones de lucha contra el narcotráfico, al menos 45 uniformados pasaron por la prueba de más de 1.000 que tendría la responsabilidad de las tareas en el país.
La cifra corresponde a dos días de testeo, en unos cinco laboratorios que serán ampliados a ocho. Se trata de equipos móviles en los que los funcionarios deben pasar el “detector de mentiras”, para determinar la calidad de función que prestan a la comunidad en el ejercicio de sus funciones.
La idea es separar a los funcionarios que no cumplen sus roles o se vieron involucrados en casos de corrupción. Muchos de los efectivos no pasarán la prueba y serán desparados de la institución.
En esos casos, el ministro del área, Eduardo Del Castillo, indicó que algunos serán dados de baja y otros serán removidos de sus funciones para que presten sus servicios en otras reparticiones. En 30 días se prevé acabar con la labor.
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