
El exconcejal de Tarija, Ervin Mancilla, expresó su preocupación por la reciente abrogación de la Ley 1341, normativa que regulaba el Estado de Excepción en Bolivia, señalando que esta determinación podría agravar aún más el escenario político y social que atraviesa el país. A criterio de la exautoridad, la medida podría ser interpretada por sectores movilizados como una señal de confrontación y no como un mecanismo orientado a pacificar el conflicto nacional.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, Mancilla sostuvo que la crisis que vive Bolivia requiere acciones responsables y espacios de diálogo antes que decisiones que incrementen la tensión social. Según indicó, la situación actual demanda consensos y soluciones que permitan devolver estabilidad al país, evitando escenarios que puedan generar mayor incertidumbre entre la población.
El exconcejal manifestó además que existe preocupación respecto a posibles intervenciones policiales y militares en medio de las movilizaciones y conflictos registrados en distintas regiones. En ese sentido, advirtió que cualquier acción que profundice la confrontación podría derivar en hechos más graves y afectar aún más la convivencia democrática y social en Bolivia.
Mancilla también cuestionó el rol asumido por algunas autoridades locales frente a la crisis económica y laboral que afecta al departamento de Tarija. Según expresó, mientras continúan los debates políticos y las marchas en el país, muchas familias tarijeñas enfrentan problemas relacionados con desempleo, migración y dificultades económicas que impactan directamente en su calidad de vida.
La exautoridad señaló que Tarija atraviesa un escenario complicado debido a la falta de oportunidades laborales y la disminución del movimiento económico, situación que obliga a muchas personas a buscar alternativas fuera del departamento. Asimismo, lamentó que, a su criterio, no exista un pronunciamiento más firme de las autoridades frente a las necesidades urgentes de la población.
Finalmente, Ervin Mancilla reiteró que el diálogo debe ser el principal camino para resolver la crisis política y social que atraviesa Bolivia. Además, pidió a los actores políticos y sociales actuar con responsabilidad para evitar una mayor confrontación y garantizar soluciones pacíficas que permitan recuperar la estabilidad y tranquilidad en el país.