
Un grupo de madres, esposas y familiares de efectivos policiales en Tarija advirtió este miércoles que no permitirá que el Comando Departamental envíe a sus seres queridos a los puntos de desbloqueo en Cochabamba y Potosí, donde se registran intensos enfrentamientos. Denuncian que los uniformados están siendo expuestos a un alto riesgo sin garantías de seguridad y sin condiciones adecuadas.
En diálogo con el periódico digital El Guadalupano, las mujeres expresaron su indignación ante lo que consideran una “orden inhumana” y aseguraron que tomarán medidas de presión si sus familiares son movilizados a zonas de conflicto. “No queremos más muertos. No vamos a permitir que los manden a morir”, expresó una de las voceras del grupo, que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias.
Las mujeres se congregaron en inmediaciones del Comando Departamental de la Policía en Tarija y exigieron una reunión urgente con el comandante departamental para frenar el traslado de efectivos a las regiones donde se intensifican los bloqueos y enfrentamientos. Señalaron que ya han ocurrido hechos trágicos y que las autoridades deben priorizar la vida de los policías.
“Están mandando a los policías como si fueran carne de cañón. No tienen ni chalecos antibalas adecuados, no hay seguros de vida, no hay protocolos, y cuando se accidentan o mueren, nadie responde”, sostuvo una madre visiblemente afectada por la situación.
El grupo de mujeres también denunció que muchos policías son obligados a cumplir órdenes bajo amenaza de sanciones internas, a pesar de no contar con equipamiento suficiente ni respaldo institucional. Aseguran que los efectivos temen represalias si se rehúsan a cumplir con los traslados.
Las esposas y madres anunciaron que, de no recibir respuestas claras, iniciarán vigilias y protestas permanentes. Indicaron que han solicitado a la Defensoría del Pueblo y a organizaciones de derechos humanos intervenir para frenar lo que califican como un abuso de autoridad.
Además, hicieron un llamado al presidente Luis Arce para que instruya una evaluación responsable de la situación y evite más víctimas en el conflicto nacional. “Nuestros esposos son servidores públicos, no soldados de guerra. Tienen familia, hijos. No pueden seguir siendo usados como escudos humanos”, reclamaron.
Finalmente, reiteraron que no buscan enfrentarse a la institución policial, sino proteger la vida de sus seres queridos. “No estamos en contra de la Policía, estamos a favor de nuestros hijos y esposos, y exigimos que se respete su derecho a la vida”, concluyeron.
