
España cayó ante Japón (1-2) en partido de la tercera y última jornada del grupo E del Mundial de fútbol de Qatar 2022, que se disputó este jueves en el estadio Al Khalifa de la localidad catarí de Al Rayyan, aunque logró el pase a octavos, como segunda de grupo: por detrás de la selección asiática.
Morata adelantó a España, en el minuto 11, al cabecear al fondo de la red de la portería defendida por Gonda un centro desde la derecha de Azpilicueta. Doan, en el tercer minuto de la reanudación, y Tanaka, en el 58, le dieron la vuelta al marcador.
Crónica
Eliminada durante tres minutos de incredulidad, cuando Costa Rica remontó a Alemania y despertó del letargo a una España que tiró por tierra todas las buenas sensaciones en el Mundial de Qatar por dormirse en la superioridad, permitir la remontada de Japón y acabar encajando una derrota que a la vez que le baja de la nube, le permite acabar segunda de grupo, citarse con Marruecos en octavos de final y librarse de Brasil en su camino.
España le debe una a Alemania tras un capítulo de esperpento inolvidable en el Khalifa Internacional. En un Mundial en el que ya le sentaban en la mesa de favoritas, su fútbol no le dio para clasificarse por si misma y tuvo que hacerlo desde la remontada germana improductiva porque la Roja no cumplió con su papel tras exhibir tanta superioridad que cayó en una relajación imperdonable. De la siesta a una sensación de impotencia desconocida.
Lo preveía Luis Enrique que revolucionó su once con hasta cinco cambios, buscando frescura e insistiendo en la figura de Rodri como central, único superviviente en una defensa cambiada al completo. Buscó la profundidad con Balde y el desborde de Nico Williams. Ante una defensa de cinco debía abrir el campo. Nada le salió. Su equipo fue víctima de la monotonía.
La relajación llegó provocada desde la ventaja en el marcador por el hambre de éxito de Álvaro Morata. Ya había probado al portero Gonda, cuando encontró el centro medido de Azpilicueta para cabecear, libre de marca, a placer, picado abajo para situar su nombre a la altura de Zarra. Tres goles en sus tres primeros partidos en un Mundial.
Lo sintió hecho España que no había sufrido en el Mundial, apenas unos minutos de impotencia ante Alemania en la recta final, sin saber ejecutar un plan alternativo cuando adelantó líneas en la necesidad germana. Resucitó esa posesión improductiva horizontal que dejó heridas en el pasado, instalada en la improductividad. En un sesteo del que solo el hambre de Morata parecía lanzar un mensaje contrario.
Con Unai Simón caminando de nuevo por el alambre en inicios de jugada evitables que no solo instala el susto en el aficionado, también despierta rivales. Recortó encimado de zurda hacia su portería y a punto estuvo de marcarse en propia puerta. Los primeros trazos del despertar nipón llegaron con una carrera de Kubo contra el mundo, sacando a relucir dureza en un mensaje a un rival que se sintió clasificado.
EFE
