
Por Alba Noelia Chávez Carillo Estudiante de la carrera de Comunicacion UPDS
“Les cuesta decir abiertamente, yo soy feminista, pero están en proceso”, destacó Celina Tavera.
La participación activa de los hombres en los movimientos feministas es tildada por la sociedad y su exclusión, en ocasiones, es considerada discriminación o burla, a todo esto, es importante conocer la postura y el enfoque de algunas organizaciones, colectivas y activistas como: el Centro de Capacitación e Investigación de la Mujer Campesina de Tarija (CCIMCAT), la Colectiva Mochas Copleras de Tarija y el Colectivo Angirü para, de esta manera, ver el papel y el aporte que realiza el hombre junto al movimiento feminista, buscando así un cambio en la sociedad tarijeña.
“El feminismo es un movimiento positivo, social, académico y cultural que busca crear conciencia para transformar las relaciones en la sociedad, sobre todo, la igualdad entre ambos géneros, haciendo que tengan las mismas oportunidades y condiciones” exteriorizó Celina Tavera, activista por los Derechos de las Mujeres, quien trabaja como consultora en CCIMCAT.

El CCIMCAT es, una institución privada que funciona desde 1986, sin fines de lucro, trabaja en la promoción de derechos y desarrollo integral de mujeres campesinas, indígenas, urbano populares, jóvenes del departamento de Tarija y el sur del país, para construir una sociedad con justicia de género trabajando en las relaciones de poder entre mujeres y hombres.
Según Tavera, los hombres no son excluidos, puesto que, en algunos grupos feministas incluyen a los varones en sus actividades; trabajan y apoyan desde un punto de masculinidad empática y respetuosa hacia las mujeres, sobre todo, en temas de la “No Violencia”.
Los hombres pueden colaborar desde su vida cotidiana, por ejemplo: siendo corresponsables ejerciendo su función de paternidad, asumiendo un rol empático evitando la complicidad machista, puesto que, algunas veces callan y socapan hechos de violencia.
Asimismo, en Tarija, existen masculinidades que se incorporan a los movimientos feministas; incluso afirman abiertamente su posición a favor, sin embargo, aún sienten presión por la sociedad, que burla y crítica sus acciones; les cuesta decir abiertamente, “yo soy feminista”, pero creo que están en proceso, afirmó Tavera.
Por otra parte, en una entrevista realizada a Rolando Quiroga León, consultor que forma parte del Centro Cultural Caretas y activista independiente, manifestó que, “si existe presencia masculina en estas organizaciones feministas y no se excluye a los hombres”, debido a que, apoyan en el sector de agronomía, cuidado del medio ambiente y otros; aunque en temas de liderazgo existen limitaciones.
Quiroga subraya indicando, “la igualdad no es hacer las mismas cosas o competir para ver quién es más fuerte; la igualdad se da cuando existen elementos de equidad, es por eso que, el feminismo es un movimiento por los derechos, al contrario, el machismo es un comportamiento cultural, familiar y personal que no valora a la mujer, por tal razón, no se puede considerar que se discrimina o excluye a los hombres”.
El activista comentó su experiencia de trabajo en Mujeres en Acción, donde no le permitieron el ingreso a los centros de acogida para mujeres víctimas de violencia, puesto que, sufrieron abusos y la figura masculina era símbolo de agresividad, no por esto, se sintió ofendido o discriminado, sino que, comprendió la importancia de respetar sus decisiones. Con el tiempo se le permitió ingresar y participar con ellas en ciertas actividades didácticas, aseguró que, “no existe un rechazo directo por parte de las organizaciones feministas, ellas no plantean la discriminación hacia los varones”.
Asimismo, recalcó, si no aprendemos a trabajar de manera directa con los hombres, a sensibilizarlos y movilizarlos, en realidad estamos formando a “machos informados”, es decir, hombres que no van a cambiar, pero que les estamos informando.
“Los varones pueden ser feministas, pero tienen que transformarse, no dejar de ser hombres, sino, revisar su masculinidad, dejando de culpar a los progenitores por la crianza ejercida, porque somos productos de miedos infantiles”. Se debe empezar la educación con enfoque de género, cultivando una infancia igualitaria y no sexista, afirmó Quiroga.