
Durante la celebración eucarística de este domingo, la Iglesia Católica llama al gobierno a fortalecer la institucionalidad de la familia con medidas concretas, núcleo que en esta pandemia Covid-19 fue el único hospital, rincón de sosiego y curación ante la falta de respuesta de las entidades competentes.
El Arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, durante la celebración de la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José en su homilía reflexionó la importancia del grupo familiar en la vida de la comunidad, en este periodo duro y crítico del coronavirus, la desvalorización del matrimonio, entre otros.
“Al enfrentar la pandemia muchas personas han tocado con mano la importancia y el valor de contar con la ayuda de la familia. En la familia han encontrado conforto, ayuda y aliciente para no perder la esperanza y tener la fuerza de levantarse y seguir adelante. Para muchas personas contagiadas, la familia ha sido el único hospital y el único rincón de sosiego y curación”, refirió el prelado.
Acotó que esta dolorosa experiencia, ‘ha cambiado su vida, les ha enseñado a valorar los pequeños gestos cotidianos en la familia y a instaurar nuevas relaciones de respeto, atención y cariño’. Monseñor Gualberti pidió a las autoridades fortalecer la institución de la familia, instancia que está encargada de formar ciudadanos libres y responsables.
“La sociedad no puede prescindir de los servicios que le brinda la familia legalmente constituida. Nadie, ni siquiera el Estado, puede arrebatarle esta potestad porque estaría vulnerando gravemente su libertad y sus derechos originarios y connaturales. La debilidad de la familia, es la debilidad de una sociedad”, sostuvo.
Reflexionó y demandó cuestionar sinceridad si, ‘tantos problemas que vivimos en nuestro país, como la falta de valores éticos y morales, la violencia creciente, la corrupción, el narcotráfico y la débil democracia, no dependen prioritariamente de la fragilidad y disgregación de tantas nuestras familias’.
“Las autoridades tienen la obligación de priorizar la política familiar con medidas concretas que respondan a las necesidades reales de la familia: la vivienda, el trabajo, la educación y la asistencia sanitaria para todos, entre otras. En esta tarea están llamadas a colaborar las instituciones civiles, sociales, religiosas y educativas, y los medios de comunicación social”, dijo.
Recordó que el Creador quiso que todo ser humano viniera a este mundo en el seno de una familia, fundada sobre los cimientos del amor mutuo entre un hombre y una mujer.
Matrimonio
Asimismo, cuestionó que para muchos “el sacramento del matrimonio hoy no es considerado incluso de parte de católicos que desconocen su valor en cuanto alianza de amor por toda la vida, alianza que nace de una opción libre, consciente, única y fiel; un amor de donación y abierto a la vida, a imagen del amor de Dios para con la humanidad y del amor de Cristo hacia la Iglesia”.
“La familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado. La familia es la expresión de la ley natural y universal presente en la mente y el corazón de todos los seres humanos, la base de la sociedad que tiene una función fundamental en la vida de la misma como primera responsable de la educación y formación de los hijos en los valores cívicos y sociales”.
Recalcó que la familia educa a vivir bajo una ley común, capacita al respeto recíproco y a interrelacionarse en base a los valores humanos de la igualdad y la solidaridad, ofrece la experiencia del bien común, favorece la convivencia, impide el individualismo y permite tener experiencias determinantes de perdón, reconciliación y paz.
“Todos tenemos la responsabilidad de defender a la familia, sus anhelos y derechos, a fin de que cumpla con su rol insustituible para la vida y el bienestar de las personas y de la sociedad. Nos urge a que se afiance a la familia como el eslabón básico de la única y gran familia humana”, mencionó monseñor Gualberti.
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