
Desde Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti instó a las autoridades a no escatimar esfuerzos para que todo ciudadano tenga acceso a un trabajo de ese tipo.
Monseñor Sergio Gualberti, Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Santa Cruz, pidió a las autoridades no escatimar esfuerzos para que todo ciudadano tenga acceso a un trabajo digno y estable. Ayer se celebró el Día Internacional del Trabajador.
“Esta también es la ocasión para pedir a las autoridades a que no escatimen esfuerzos para que todo ciudadano tenga acceso a un trabajo digno y establece en el sustento de su vida y la de su familia”, manifestó Gualberti en la Catedral de Santa Cruz.
Saludó también a todos los trabajadores. “Oramos por ellos y los animamos a que lleven su oficio con el gozo de ser colaboradores de la obra creadora de Dios. El trabajador colabora con la creación del Señor, pero también como protagonista en la construcción de una sociedad justa y fraterna, donde prime el bien común y la oportunidad de una vida digna para todos”, expresó.
En La Paz, en la eucaristía, desde la Basílica Menor de San Francisco, monseñor Giovani Arana, Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana, agradeció a los trabajadores por la labor que desempeñan.
“Muchas felicidades, hoy que recordamos su día, agradecer a cada trabajador por la labor que desempeñan, que todos sus esfuerzos se vean siempre reconocidos, que Dios los bendiga y que el ejemplo de San José Obrero patrono de los trabajadores los anime y proteja de todo peligro”, expresó.
Arana también recordó que la semana pasada los obispos de Bolivia, reunidos en su CX Asamblea, hicieron referencia en el mensaje final lo siguiente: “Seguimos sufriendo las consecuencias de la pandemia, que han puesto en evidencia la escasez de fuentes de trabajo estable y digno, el aumento de la emigración de tantos hermanos, la precariedad de los sistemas de salud y educación, y la debilitada economía en general (…)”.
En ese mensaje, rememoró, también se indicó: “Vivimos también tiempos álgidos y difíciles en el mundo, y de manera particular, vemos con tristeza y preocupación la invasión arbitraria y armada a Ucrania con tantas víctimas, en particular civiles inocentes y con graves consecuencias para el mundo entero surge, en los distintos ámbitos y realidades de nuestra patria, el clamor para una reforma sustancial de la administración de la justicia, ecuánime y libre de toda injerencia política, económica y otras”.
En ese marco, manifestó que “ésta es seguramente una realidad que si la miramos con solamente mirada humana, podemos caer en la desilusión y desesperanza, por al contrario estamos llamados a que a ejemplo del discípulo amado que con mirada de fe descubre la presencia de Jesús resucitado y dice: ‘¡Es el Señor!’, también nosotros desde esa mirada de fe tengamos la capacidad de reconocer la presencia del Resucitado también en cada acontecimiento de nuestra vida y con él, podamos trasformar todo aquello que nos causa sufrimiento”.
Pagina Siete