
El Arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, advirtió este domingo que «la convivencia pacífica del país está en riesgo por la condición servil y las arbitrariedades de los administradores de justicia» y exigió a los jueces actuar en el marco de las leyes.
Sostuvo que la justicia debe ser libre de toda presión, respetando el principio de la presunción de inocencia y que, al mismo tiempo, vele por la dignidad de la persona y el trato humano a los detenidos, tomando en cuenta que la otra cara de la justicia es la misericordia.
Durante su homilía dominical, dijo que espera pasos concretos que favorezcan el clima de paz y de libertad, indispensables para un ejercicio ecuánime de la justicia y para no distraer la atención ante el recrudecer de la pandemia, una situación alarmante que exige medidas urgentes y efectivas.
También recordó que este quinto domingo de Cuaresma, se celebra la Jornada de la Solidaridad en favor de inmigrantes y refugiados que llegan al país con tanta esperanza en búsqueda de unos días mejores para ellos y su familia.
Por ese motivo exhortó a la población a «acoger, proteger, promover e integrar» a esos hermanos y hermanas que inician una nueva vida en nuestra tierra.
Dijo que los problemas y sufrimientos que ellos tienen que enfrentar son varios y complejos, los trámites para la permanencia muy burocráticos y caros, la falta de trabajo, de atención a la salud y de acceso a la educación de niños y jóvenes, la discriminación y los prejuicios, la separación familiar y, de parte de algunos, las dificultades del idioma y de la comunicación.
Pidió ser generosos y no hacernos de la vista gorda ante tantos hermanos que están entre nosotros y que nos piden una mirada amiga, una palabra de aliento y una mano solidaria.
Correo del Sur
