
En el departamento de Tarija, la preservación de los recursos hídricos se ha convertido en una prioridad ante la presión creciente de actividades extractivas. Uno de los puntos críticos es la cuenca del río San Juan del Oro, un afluente vital para el consumo humano y la producción agrícola que abastece a numerosas comunidades en la región alta.
Durante una entrevista con el periódico digital El Guadalupano, Efraín Rivera, secretario de Desarrollo Productivo de la Gobernación, sostuvo que se están impulsando acciones concretas para proteger este curso de agua, evitando la contaminación por residuos minerales que podrían comprometer la salud de las familias y el desarrollo de la producción local.
Rivera explicó que el Gobierno Departamental de Tarija ha desplegado equipos técnicos para realizar controles ambientales en la zona alta, donde se concentran actividades mineras de mediana y pequeña escala. Estas inspecciones buscan verificar que las operaciones cumplan con las normativas vigentes, especialmente en el manejo de sus desechos.
Además, se han iniciado talleres con comunarios, cooperativistas y autoridades locales, orientados a sensibilizar sobre el uso responsable del agua y la importancia de evitar vertidos directos que dañen la calidad del recurso. “Estamos convencidos de que la educación ambiental es la herramienta más poderosa para cambiar hábitos y garantizar un desarrollo sostenible”, subrayó Rivera.
El proyecto incluye la elaboración de un plan de mitigación que contempla la instalación de trampas de sedimentos y el fortalecimiento de viveros para reforestar las riberas del río, protegiendo así los suelos de la erosión y filtrando contaminantes antes de que lleguen al cauce.
Rivera puntualizó que la Gobernación está gestionando alianzas con instituciones nacionales y organismos internacionales para acceder a fondos que permitan ampliar estas intervenciones. El objetivo es asegurar la conservación integral de toda la cuenca del San Juan del Oro en el mediano y largo plazo.
Por otro lado, se prevé instalar estaciones de monitoreo permanente que permitan analizar la calidad del agua en distintos puntos del río, lo que permitirá alertar a tiempo sobre posibles focos de contaminación y actuar con mayor rapidez.
Finalmente, el secretario convocó a los sectores mineros a sumarse a estos esfuerzos, cumpliendo con sus obligaciones ambientales para que la actividad extractiva pueda convivir de manera armónica con la agricultura, la ganadería y el bienestar de las comunidades que dependen directamente de este importante río.
