
El constante encarecimiento de la carne en Tarija ha generado inquietud entre los comerciantes del rubro y la ciudadanía. Desde el sector cárnico advierten que esta tendencia responde a múltiples factores estructurales que hacen insostenible mantener precios estables en el mercado local.
Omar Figueroa representante de los vendedores de carne en la ciudad en diálogo con El GUADALUPANO Periódico Digital explicó que los costos de este alimento esencial varían con frecuencia debido a problemas en la cadena de suministro. “No se puede manejar un precio fijo porque todo depende del lugar de donde traemos la carne y los gastos que implica su traslado”, señaló.
A diferencia de otros productos de la canasta familiar, la carne presenta una alta sensibilidad frente a cambios en la oferta, la demanda y los insumos. Figueroa recalcó que el incremento en los precios es una consecuencia directa de la escasez de ganado y del aumento en los costos logísticos, como el transporte.
Respecto al comportamiento reciente del mercado, el dirigente mencionó que, aunque los precios se mantuvieron sin cambios en las últimas 24 horas, en días anteriores hubo aumentos notorios. Por ejemplo, actualmente el kilo de carne criolla en cortes blandos se comercializa entre 60 y 75 bolivianos, el puchero alcanza los 32 bolivianos, la carne molida ronda los 50 a 52 bolivianos y la carne para parrilla se sitúa entre 75 y 80 bolivianos por kilo.
Uno de los aspectos que más incide en esta problemática, según Figueroa, es la pérdida del poder adquisitivo. “Cada día el dinero vale menos. Si algo hoy cuesta 10 bolivianos, mañana puede subir a 15, y eso nos afecta directamente”, sostuvo.
El dirigente del sector también expresó su preocupación por un panorama que no parece mejorar en el corto plazo. “Nos esperan tiempos más difíciles. No vemos señales de que la carne pueda bajar de precio, y eso se debe principalmente a la falta de abastecimiento”, dijo con tono de alerta.
A esto se suma una problemática persistente que perjudica gravemente al comercio formal: el contrabando. Figueroa denunció que la introducción ilegal de productos cárnicos al país representa una amenaza mucho mayor que otros factores. “El contrabando es diez veces más dañino para nuestro mercado”, afirmó.
Desde el sector se espera que las autoridades tomen cartas en el asunto, tanto para frenar el ingreso ilegal de carne como para buscar soluciones estructurales que estabilicen el mercado y protejan a los consumidores y comerciantes.
