
Ante la falta de consenso entre los vocales de la Sala Plena, el vocal Óscar Hassenteufel fue designado como presidente interino del Tribunal Supremo Electoral (TSE), mientras continúan las negociaciones para definir de forma definitiva a la nueva autoridad titular del ente electoral.
La decisión fue asumida este lunes luego de una prolongada sesión en la que los miembros del TSE no lograron acordar un nombre que cuente con el respaldo pleno para asumir la presidencia. En este contexto, se optó por la continuidad institucional mediante una presidencia interina.
Óscar Hassenteufel, quien ya presidió el TSE desde 2021, retomará el mando de manera transitoria, con el objetivo de garantizar la estabilidad operativa y el cumplimiento del calendario electoral, en vísperas de los comicios generales programados para el 17 de agosto.
La medida fue calificada como necesaria para no afectar los trabajos técnicos y logísticos que el Tribunal desarrolla actualmente. “La prioridad es mantener el normal desarrollo de los procesos electorales en curso, sin interrupciones ni demoras”, señalaron fuentes cercanas al TSE.
Hassenteufel agradeció la confianza depositada en su figura como punto de equilibrio y expresó su disposición a continuar coordinando esfuerzos en beneficio del país. “La institución no puede detenerse, tenemos una responsabilidad con el pueblo boliviano”, afirmó.
El Tribunal Supremo Electoral se encuentra actualmente en una fase crítica de organización electoral, que incluye la inscripción de candidatos, el empadronamiento ciudadano y la definición de alianzas políticas, entre otros pasos clave.
La Sala Plena continuará deliberando en los próximos días para alcanzar un consenso definitivo sobre la nueva presidencia, mientras Hassenteufel permanecerá al frente del TSE de forma provisional.
