
Los bloqueos que persisten en distintas regiones del país continúan generando preocupación en autoridades y sectores económicos debido a los efectos que provocan sobre la circulación, el comercio y el turismo. En Tarija, la situación comienza a sentirse con mayor fuerza tras casi un mes de conflictos, afectando principalmente al movimiento económico y a las actividades productivas vinculadas al transporte y la llegada de visitantes.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el alcalde de Tarija, Johnny Torres, afirmó que el país atraviesa una situación “muy precaria y muy dura” después de 26 días de bloqueos. La autoridad explicó que, aunque Tarija no participa directamente de las medidas de presión, el departamento termina perjudicado por la paralización nacional y la disminución del flujo comercial y turístico. Asimismo, indicó que actualmente la única ruta habilitada de manera parcial es el trayecto Tarija–Santa Cruz, aunque aclaró que continúa en malas condiciones, mientras que la salida hacia Argentina por Bermejo permanece disponible.
Torres también se refirió a las recientes decisiones asumidas por el Gobierno nacional respecto a la reducción salarial de autoridades, señalando que se trata de una determinación tomada por el presidente junto a sus ministros. Sin embargo, sostuvo que estas medidas no tuvieron ningún efecto político sobre los sectores movilizados, ya que —según afirmó— ni siquiera existieron pronunciamientos públicos respecto al recorte salarial o al reciente cambio del ministro de Trabajo.
El alcalde consideró que el conflicto actual responde principalmente a factores políticos y no económicos o sociales. Según expresó, las movilizaciones reflejan el malestar de sectores del occidente del país que sienten haber quedado fuera de la estructura gubernamental pese al respaldo político brindado anteriormente al actual binomio presidencial. En ese contexto, insistió en que la salida más viable pasa por abrir espacios de diálogo y convocar a los sectores movilizados para reducir la tensión existente.
Asimismo, Torres manifestó preocupación frente a la posibilidad de que el Gobierno nacional declare un estado de excepción, advirtiendo que una medida de ese tipo podría generar mayores niveles de violencia en el país. Recordó antecedentes históricos como el estado de sitio aplicado durante el gobierno del general Hugo Banzer y señaló que resulta extremadamente complejo controlar bloqueos extendidos a lo largo de cientos de kilómetros de carreteras en diferentes regiones.
Finalmente, el alcalde retomó su planteamiento sobre la necesidad de avanzar hacia un modelo federal en Bolivia para disminuir el centralismo estatal. Afirmó que mientras el poder y los recursos continúen concentrados en La Paz, todas las demandas sociales y políticas seguirán desembocando en conflictos nacionales. En ese sentido, consideró que una mayor descentralización permitiría que gobernaciones y alcaldías resuelvan directamente muchos de los problemas regionales, evitando así una acumulación permanente de tensiones en el país.