
La administración municipal de Tarija enfrenta un panorama económico complejo, donde la demanda de obras y servicios básicos supera ampliamente los recursos disponibles. En este contexto, el alcalde Johnny Torres expuso la delicada situación financiera que atraviesa el Gobierno Municipal, advirtiendo que el presupuesto asignado no alcanza para cubrir las múltiples necesidades de la ciudad y las comunidades rurales.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, la autoridad explicó que, pese a que los ingresos propios de la Alcaldía alcanzan aproximadamente los 508 millones de bolivianos, solo una fracción de esa cifra unos 23 millones queda realmente disponible para inversión y funcionamiento de los servicios básicos. “Es una cifra que parece grande, pero que se reduce drásticamente cuando sumamos los gastos obligatorios”, puntualizó.
Torres detalló que de esos 23 millones deben cubrirse las demandas de 280 barrios urbanos, 78 comunidades rurales, 190 unidades educativas, infraestructuras de salud, Policía Municipal, matadero, terminal de buses y otros servicios descentralizados que dependen directamente del municipio.
El alcalde recalcó que uno de los factores que agrava la crisis es el incremento en la exportación de carne hacia Argentina, lo que reduce la oferta de faenado en Tarija y encarece el precio del producto, afectando tanto a los hogares como a las arcas municipales.
Asimismo, mencionó que el municipio es responsable de pagar servicios básicos como luz, agua y mantenimiento de las escuelas, además de la reposición de asfalto, empedrados, alumbrado público y limpieza de calles. “Son obligaciones que debemos cumplir día a día, aunque los recursos disponibles no acompañen la magnitud de la demanda”, afirmó.
Entre los programas sociales, Torres precisó que el desayuno escolar cuesta 22 millones de bolivianos, el bono para personas con discapacidad asciende a 7,5 millones, mientras que el transporte escolar rural significa otros 2,5 millones adicionales. A esto se suma la cobertura parcial de la Renta Dignidad, así como beneficios como Nutribebé y Tri Mamá.
“Cuando se descuentan todos estos compromisos, los recursos efectivos de inversión se reducen a 23 millones, de los cuales 10 millones deben destinarse al área rural, dejando apenas 13 millones para la ciudad de Tarija. ¿Cómo alcanzar con ese monto para responder a tantas necesidades?”, cuestionó el burgomaestre.
Finalmente, Torres advirtió que la situación económica está profundizando los índices de pobreza en la capital tarijeña, donde las familias sienten cada vez más el impacto de la falta de circulante. En ese marco, pidió comprensión a la población y señaló la necesidad de replantear las prioridades de inversión, con el objetivo de garantizar lo esencial antes de pensar en nuevos proyectos.
