
El sector vitivinícola de Tarija expresó su rechazo a cualquier intento de abrogar la Ley 1720, argumentando que esta normativa representa una herramienta clave para que pequeños y medianos productores puedan acceder a financiamiento y fortalecer sus actividades productivas en medio de una compleja situación económica.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el dirigente de ANAVIT, José Luis Sánchez, sostuvo que no sería estratégico que el presidente retroceda en la promulgación de esta ley, remarcando que la normativa no obliga a ningún productor a acogerse al nuevo mecanismo, sino que simplemente brinda una opción voluntaria para quienes deseen utilizar sus propiedades productivas como respaldo financiero.
Sánchez cuestionó los argumentos de algunos sectores sociales y organizaciones que piden la anulación de la ley, señalando que muchas de las críticas no reflejan la realidad que atraviesan actualmente los productores del campo, quienes según indicó enfrentan serias dificultades para acceder a créditos y sostener sus actividades agrícolas.
El dirigente explicó que, pese al valor económico real que tienen las propiedades agrícolas y vitivinícolas, estas no son reconocidas adecuadamente por las entidades financieras, obligando a muchos productores a recurrir a garantías urbanas o aceptar préstamos con intereses elevados que terminan afectando aún más su situación económica.
Asimismo, afirmó que la ley permitirá otorgar mayor valor productivo a la tierra y abrir nuevas posibilidades de inversión para sectores que históricamente han sido relegados del sistema financiero, especialmente pequeños productores que requieren capital para ampliar cultivos, mejorar infraestructura o adquirir equipamiento.
Finalmente, Sánchez pidió al Gobierno y a los legisladores mantener firme la decisión de impulsar esta normativa, señalando que el acceso al crédito productivo debe convertirse en una herramienta de desarrollo para el agro tarijeño y no quedar condicionado por discursos políticos que a su criterio no toman en cuenta las verdaderas necesidades del sector campesino y vitivinícola.