
En medio de una creciente crisis económica, el sector panificador de Tarija protagonizó este lunes una protesta en la plaza Luis de Fuentes para denunciar el encarecimiento de los insumos y la falta de respaldo gubernamental, la movilización marcó el inicio de una semana de medidas de presión encabezadas por los trabajadores del pan.
Dilbert Flores, representante del gremio en diálogo con El GUADALUPANO Periódico Digital señaló que la manifestación busca visibilizar el abandono que sufre el rubro. “Hoy estamos aquí, en el corazón de la ciudad, para exigir que escuchen nuestro clamor. Ya no podemos seguir produciendo sin condiciones dignas”, declaró con preocupación.
El dirigente recalcó que los panificadores tarijeños, como cualquier otro sector productivo del país, merecen ser incluidos en las políticas públicas. “También somos bolivianos, también tenemos familia. El trabajo que hacemos alimenta a miles, pero no se nos toma en cuenta”, reclamó.
Uno de los puntos más críticos mencionados por Flores es el precio de la harina, insumo esencial para la producción de pan. Según indicó, el quintal ha superado los 500 bolivianos, sin que exista una política de subvención efectiva para el departamento. “No hay harina subvencionada para Tarija y tampoco garantías de abastecimiento”, denunció.

Además, lamentó que el Estado no esté respondiendo con medidas estructurales que fortalezcan al sector. Entre las principales demandas está la provisión asegurada de harina y manteca a precios accesibles, y la elaboración de un plan nacional de apoyo al rubro panificador. “Queremos que el Gobierno actúe.
Flores también informó que, como parte de la medida de presión, se ha determinado un paro general de actividades durante toda la semana. La venta de pan en los mercados ha sido suspendida desde este lunes. “No habrá pan a la venta, solo produciremos piezas de 2 y 5 bolivianos para casos puntuales”, explicó.
El paro viene acompañado de una medida denominada “brazos caídos”, lo que implica que los panaderos dejarán de elaborar pan de forma regular hasta obtener una respuesta concreta por parte de las autoridades nacionales. “La protesta es pacífica, pero firme. No levantaremos la medida sin soluciones reales”, subrayó.
La movilización ha generado preocupación en la ciudadanía por el posible desabastecimiento del pan en los próximos días. Mientras tanto, el sector panificador mantiene su postura de resistencia, a la espera de ser convocado por instancias del Gobierno para iniciar un diálogo que permita atender sus demandas.
