
Los panificadores del municipio de San Lorenzo han decidido modificar el tamaño de las piezas de pan que ofrecen al público, una medida que responde al alza de los costos de producción y que, según explicaron, no representa un aumento en el precio del producto.
Dilbert Flores, representante del sector en diálogo con El GUADALUPANO Periódico Digital informó que esta decisión fue consensuada entre todos los productores de pan de la zona, quienes coincidieron en que era necesario realizar una adecuación en las porciones para poder sostener la actividad sin perjudicar a los consumidores.
“Queremos aclarar que en ningún momento se ha tomado la determinación de subir el precio del pan. Lo que se ha hecho es un ajuste en el tamaño, de acuerdo a una hoja de costos que ya habíamos trabajado anteriormente”, señaló Flores, remarcando la necesidad de que la población entienda la naturaleza de esta medida.
Actualmente, en Tarija existen tres tipos principales de pan artesanal que se comercializan de forma habitual: uno con un valor de 1 boliviano, otro de 2 bolivianos y uno más de 5 bolivianos. Cada uno tiene características específicas en cuanto al peso y tamaño.
El pan que se vende a 1 boliviano pasará a tener un mínimo de 50 gramos, mientras que el de 2 bolivianos tendrá como base 100 gramos. En el caso del pan de 5 bolivianos, este se mantendrá sin alteraciones, ya que su tamaño y peso ya se ajustan a los parámetros establecidos.
Flores enfatizó que la reducción del gramaje en las presentaciones más económicas no debe interpretarse como un incremento en el valor, sino como una estrategia que permite mantener el equilibrio financiero del sector sin aplicar cargos adicionales al consumidor.
“Estamos trabajando de manera responsable para seguir ofreciendo un producto de calidad, sin afectar el bolsillo de la gente, pero también cuidando que los panificadores no trabajen a pérdida”, agregó el dirigente.
El representante finalizó señalando que esta medida busca preservar la estabilidad del sector panificador en San Lorenzo y garantizar la continuidad del servicio, en un contexto económico desafiante para los pequeños productores.
