
En medio de un escenario económico complejo, el sistema de salud pública en Tarija enfrenta una nueva preocupación relacionada con la disponibilidad de recursos. La reciente decisión del Ministerio de Salud de disponer el débito de fondos departamentales para cubrir el bono de vacunación ha generado alarma entre las autoridades locales.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el gobernador Óscar Montes manifestó que la posible retención de 8 millones de bolivianos afectaría de manera directa al funcionamiento de hospitales, centros especializados y programas de atención médica. Subrayó que estos recursos ya tienen un destino definido y que cualquier modificación pondría en riesgo la estabilidad del servicio sanitario.
El bono de vacunación, que busca incentivar la cobertura y accesibilidad de la población a las dosis, ha sido valorado como un esfuerzo positivo en términos de salud preventiva. Sin embargo, Montes advirtió que trasladar el costo a los presupuestos departamentales significaría desfinanciar al propio sistema que debe garantizar la atención en emergencias, hospitalizaciones y tratamientos especializados.
El presupuesto de Tarija, según explicó, está comprometido principalmente en el pago de sueldos del personal de salud, la adquisición de medicamentos e insumos, y el mantenimiento operativo de las infraestructuras. “Si se tocan esos fondos, inevitablemente tendremos un colapso en áreas sensibles como terapia intensiva, oncología o emergencias”, sostuvo.
El gobernador recordó que el sistema de salud departamental ya enfrenta dificultades por la reducción de ingresos y la alta demanda de pacientes provenientes no solo de Tarija, sino también de departamentos y países vecinos. “Nuestra prioridad es atender a la población con calidad y no podemos permitir que se descuide la operatividad de los hospitales”, enfatizó.
Montes también señaló que el tema debe resolverse a través de un diálogo institucional y responsable entre el nivel central y los gobiernos subnacionales, para evitar medidas unilaterales que perjudiquen a la población. Recalcó que la salud es un derecho y que no puede convertirse en un espacio de disputa presupuestaria.
En ese sentido, la Gobernación prevé gestionar reuniones con el Ministerio de Salud para buscar alternativas que no impliquen sacrificar el presupuesto operativo de los hospitales. “Estamos dispuestos a dialogar, pero siempre defendiendo los intereses de Tarija”, agregó.
Finalmente, Montes instó a las instituciones nacionales a reflexionar sobre el impacto real de un débito departamental y llamó a priorizar políticas que fortalezcan el sistema de salud en lugar de debilitarlo. “Lo más importante es garantizar la atención médica para todos”, concluyó.
