
Evo pasó de llamar a “defender” la democracia a soltarle la mano a Luis Arce y poner en duda el “intento de golpe”. El Presidente y analistas creen que podría haber intereses en recursos.
Aquel llamado desesperado de Evo Morales mediante X, el 26 de junio a 16:19, clamando a “defender la democracia” en Bolivia no duró mucho. De hecho, en apenas 48 horas (del miércoles al viernes) sufrió una transición completa: pasó de ser un pedido urgente para resistir la arremetida militar a convertirse en una casi acusación contra Luis Arce, en el entendido de que tendría una “amistad” con el destituido excomandante sublevado Juan José Zúñiga.
Si el mismo día de la gran revuelta militar -con los cuatro tanques de guerra en plena plaza Murillo de La Paz- Morales recurría velozmente a la red social X para postear “convocamos a una movilización nacional para defender la democracia frente al golpe de Estado que se gesta a la cabeza del general Zúñiga”, el viernes el discurso del expresidente daba un giro para denunciar supuestas “mentiras” en el Gobierno, dando lugar a la hipótesis de un supuesto “autogolpe”.
Sí. La suerte de tregua que se abrió al interior del MAS, con Evo y el Jefe de Estado como máximos protagonistas, parece ya haberse cerrado, al menos, desde el lado de Morales, que ha aparecido en conferencias de prensa para sembrar dudas en torno a la arremetida de las Fuerzas Armadas contra el Palacio Quemado. En cambio, por el lado de Arce y de sus ministros, el mensaje ha sido de “unidad”.
Una prueba de ello es que, este jueves en la noche, cuando el Dignatario tuvo un encuentro con periodistas en la sede de Gobierno, una enviada especial del canal C5N, de Argentina, le preguntó cómo quedarían las relaciones con Evo tras el “intento de golpe”. La respuesta del Mandatario fue que, en el momento de los sucesos, llamó por teléfono al expresidente, le “advirtió” sobre la revuelta y le recomendó que tomara previsiones, porque irían por ambos.
En esa misma línea, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, también el jueves, durante la presentación de los 17 aprehendidos (16 militares y un civil), llamó a dejar de lado las divisiones. “Es el momento oportuno (para) que podamos reencontrarnos entre todas y todos. No es momento de mirar divisiones políticas”, fueron sus palabras.
No solo Morales salió al paso para poner en duda lo que sucedió el miércoles 26 en la plaza Murillo. Antes de que el excocalero lo hiciera, su entorno cercano, el llamado “evismo” del Movimiento Al Socialismo (MAS), dio el primer paso para instalar la narrativa del “autogolpe”.
“Zúñiga fue utilizado. Amerita una gran investigación a todos los del Gobierno, una investigación a fondo. Ha sido un plan netamente de Luis Arce Catacora con Zúñiga (…). Esperamos que el general Zúñiga confiese la verdad. Esperamos que respeten la vida del general”, apuntó el vicepresidente del MAS, Gerardo García, citado por Urgente.bo.
“¿Quién ha permitido que se ingrese a la plaza Murillo? ¿Bajo qué orden? ¿No hay Inteligencia? Cambien, pues, que los boten”, sostuvo.
El diputado Gualberto Arispe, también del ala “radical” del partido oficialista, señaló: “Tenemos información. Hace dos días, la esposa y el hijo de Zúñiga habrían salido del país. También estamos en investigaciones. Hace dos meses Zúñiga había comprado casa en México. De a poco se va a ir desnudando el desenlace de este teatro que han armado… Las intenciones tan macabras que han tenido Luis Arce y su gabinete. Todo un teatro armado”.
LA NARRATIVA DEL LITIO Las elucubraciones tras la arremetida sorpresiva del general Juan José Zúñiga contra el Gobierno van en aumento. Mientras que unos acusan un “autogolpe” y otros defienden que en verdad se desató un “intento de golpe”, surgen teorías, incluso desde la esfera internacional, que relacionan al litio boliviano con un supuesto trasfondo o móvil de los hechos.
El analista geopolítico Aníbal Garzón ha centrado su atención en Bolivia. El español no solo está convencido en que existió un “golpe”, sino que considera que habría intereses externos por el litio, puesto que Bolivia es el país con las reservas más grandes del mundo.
“Los intereses expansionistas de Estados Unidos se han manifestado en casos como el de Milei en Argentina y Boric en Chile, pero en Bolivia enfrentan una mayor resistencia. Hace tres semanas, en el Foro de San Petersburgo, Luis Arce, presidente de Bolivia, se reunió con Vladímir Putin para discutir la cooperación en el tema de las baterías de litio. Tres semanas después, se dio el intento de golpe de Estado”, analizó, en nota con Radio Fórmula, de México.
Para Garzón, el del miércoles fue un “aviso” al Gobierno. “Esto es un aviso: Bolivia se encuentra en el centro de una disputa geopolítica debido a sus recursos de litio y sus relaciones internacionales».
Por su lado, el presidente de Brasil, Lula da Silva, está seguro de que Bolivia es blanco de intereses. “Es un país que tiene muchos intereses internacionales focalizados allí, porque tiene las mayores reservas de litio del mundo y otros minerales críticos de mucha importancia, además de tener gas. Es necesario que las personas sean conscientes de que hay interés en dar un golpe de Estado“.
Pero fue el propio presidente Luis Arce quien en una entrevista con el exmandatario ecuatoriano Rafael Correa, por el medio RT, le abrió la puerta a la chance de que detrás de lo suscitado pueda haber “intereses en los recursos naturales”, aunque prefirió no apuntar a ningún país en concreto.
“Alguien está detrás, alguien es el que financia, el que promete cosas. Alguien hay que maneja los hilos. Siempre los móviles de este tipo de cosas, al final, tienen que ver con un aspecto económico. Quizás es nuestro cerro económico que tenemos, pero siempre vemos que detrás de este tipo de acciones políticas en la historia de nuestro país ha estado algún recurso natural, algún interés económico que han tenido en su momento las oligarquías, las castas que gobernaron nuestro país o que ahora quieren apoderarse, también. Son intereses de corte nacional e internacional”.
En cuanto al litio, se conoce que nuestro país posee 23 millones de toneladas métricas apenas en los salares de Uyuni y Coipasa.
