
A cuatro meses de haberse emitido la orden de captura contra Evo Morales y a casi un mes de que la Policía la recibiera, en el marco de una investigación por trata de personas, el resguardo y las vigilias permanentes de parte de sus bases se intensifica en diferentes puntos del Chapare y particularmente en la localidad de Lauca Ñ, donde vive el expresidente.
El secretario ejecutivo de la Federación Yungas del trópico de Cochabamba, David Veizaga, dijo a Los Tiempos que la integridad de Evo Morales está “estrictamente resguardada” por la población.
“El Estado no garantiza el estado de derecho y la seguridad de los ciudadanos. Entonces no queda otro mecanismo que organizarse el pueblo, y darse sus propias garantías y cuidar a sus representantes y líderes y, en este caso, a nuestro hermano Evo”, sostuvo.
Empuñando palos y escudos artesanales, delegaciones del trópico y de varios puntos del país han manifestado en varias ocasiones que no permitirán la aprehensión de Morales.
Veizaga agregó que por estrategia no se revelan otros mecanismos de vigilancia y protección, pero que se “está en constante coordinación y vigilia”.
Para el abogado y constitucionalista William Herrera Añez, una de las atribuciones del Ejecutivo es dar cumplimiento a la resolución que emita la justicia.
