
A pocos días de las elecciones generales, el voto nulo comienza a posicionarse como una expresión política creciente entre sectores que se sienten excluidos del actual proceso electoral. Esta tendencia refleja un profundo malestar social y una percepción generalizada de falta de opciones reales para representar las demandas de la ciudadanía.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, la dirigente del ala evista, Sandra Baldiviezo, sostuvo que el voto nulo no es un retroceso democrático ni un beneficio para sectores conservadores, sino una muestra de rechazo activo hacia un sistema que no responde a las aspiraciones del pueblo. “Es una herramienta de protesta frente a una oferta política agotada”, expresó.
Baldiviezo también puso en duda la legitimidad del proceso electoral, al asegurar que ninguna candidatura logrará ganar en primera vuelta. “Ninguno pasará con mayoría absoluta. Eso abre espacio para maniobras poco transparentes. Hay un fuerte riesgo de manipulación”, advirtió con preocupación.
La dirigenta criticó duramente el rol de los medios de comunicación, a quienes acusó de inclinar la balanza informativa hacia ciertos postulantes, restando visibilidad a otras voces y reduciendo el debate democrático. “Algunos candidatos aparecen todos los días. Otros no existen para la prensa”, declaró.
Asimismo, denunció que las encuestas difundidas hasta el momento han sido utilizadas como mecanismo de condicionamiento social y no como una verdadera radiografía del electorado. Según Baldiviezo, esta estrategia busca instalar en el imaginario colectivo la idea de una victoria anticipada, debilitando otras expresiones políticas emergentes.
Pese al escepticismo general, la representante evismo enfatizó que el voto nulo no es sinónimo de apatía o desinterés, sino de una ciudadanía crítica que exige un nuevo horizonte político. “El descontento está en las calles, pero también estará en las urnas”, sentenció.
En ese sentido, hizo un llamado directo a la población boliviana, especialmente a los jóvenes, para que asuman el voto nulo como un acto político legítimo y reflexivo. “Si no estamos de acuerdo con lo que hay, debemos dejarlo claro. El voto nulo es nuestra voz escrita en la papeleta”, dijo.
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, la polarización política y el desencanto ciudadano marcan el pulso de la recta final. Mientras unos apuestan por el pragmatismo electoral, otros como Baldiviezo insisten en que rechazar las opciones existentes también es parte del ejercicio democrático.
