
La Eurocopa, que debía haberse jugado en 2020 pero que fue aplazada un año por la pandemia del COVID-19, arrancó este viernes con un partido inaugural disputado en Roma en el que la selección italiana comenzó fuerte, con una contundente victoria contra Turquía (3-0).
En el estadio Olímpico de Roma se autorizó la presencia de unos 16.000 espectadores, un 25% del aforo total del estadio para seguir este partido, que arrancó tras una breve ceremonia de apertura.
La Azzurra, gran ausente del Mundial de Rusia-2018, festejó a la perfección su regreso a una gran competición internacional cinco años después de la Eurocopa-2016 y se coloca como primer líder del grupo A, que completan Suiza y Gales, que se enfrentan el sábado.
Un tanto en contra de Merih Demiral en el minuto 53 fue el primero del torneo, llegando después los goles de Ciro Immobile (66) y Lorenzo Insigne (79).
La Italia de Roberto Mancini sigue confirmando su estatus como una de las favoritas al título el 11 de julio en Wembley.
Por el momento sigue elevando su cuenta de partidos sin perder, aumentando su racha a 28. Italia no ha recibido goles en sus últimos nueve partidos, en los que ha firmado 28 tantos, unos números que impresionan.
El primer balón de la Eurocopa fue entregado por Francesco Totti y Alessandro Nesta, dos emblemáticos exfutbolistas italianos que son un símbolo además para la Roma y la Lazio, los dos clubes de la capital italiana. La pelota lleva por nombre «Uniforia» (unidad y euforia).
Después, tras una pieza tocada por la orquesta de la policía nacional italiana, hubo un desfile de inmensos globos hinchables en el césped, una actuación del tenor Andrea Bocelli y una ‘performance virtual’ de Martin Garrix, Bono y The Edge (U2). Tras el espectáculo, fue el turno de los jugadores y de los himnos nacionales de Turquía e Italia, dando pie al fútbol.
AFP
