
La deserción escolar continúa siendo un desafío para el sistema educativo en el departamento de Tarija. El fenómeno, que afecta tanto a comunidades rurales como a barrios urbanos, está relacionado con diversos factores sociales y económicos que impactan directamente en el derecho de los niños y jóvenes a la educación.

En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, la Directora Departamental de Educación, Eldy Urzagaste, informó que durante la pasada gestión se registró un 3,7% de abandono escolar. “Este dato nos preocupa porque refleja una realidad que trasciende las aulas: son familias enteras que enfrentan situaciones complejas”, explicó.

Según Urzagaste, entre las principales causas del abandono escolar se encuentran la necesidad de los estudiantes de incorporarse a actividades laborales, la migración de familias hacia otras regiones y, en algunos casos, la falta de recursos para cubrir los gastos básicos vinculados a la educación.
La autoridad educativa subrayó que, si bien el porcentaje no es alto en comparación con otros contextos, cada caso representa una historia de interrupción en el proceso formativo de los estudiantes. “Un niño o joven que deja de estudiar se enfrenta a mayores riesgos de exclusión social en el futuro”, puntualizó.
Para enfrentar esta situación, la Dirección Departamental impulsa programas de sensibilización que involucran directamente a padres de familia, maestros y organizaciones sociales. El objetivo es construir redes de apoyo que fortalezcan la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo.
“Cuando los padres muestran interés en las tareas escolares, en el rendimiento y en la asistencia de sus hijos, se generan mejores condiciones para evitar el abandono. La educación no es responsabilidad exclusiva de la escuela, también es tarea de la familia”, remarcó Urzagaste.
La funcionaria recordó que la articulación entre instituciones educativas y comunidades es esencial. En este sentido, se promueve la participación de juntas escolares y organizaciones barriales como aliados estratégicos para identificar a tiempo a los estudiantes en riesgo de desertar.
Finalmente, Urzagaste llamó a las familias tarijeñas a acompañar de cerca el proceso formativo de sus hijos, ya que la educación es una herramienta clave para garantizar mejores oportunidades de desarrollo en la región.