
Las tensiones políticas en Bolivia siguen generando intensos debates en el ámbito legislativo. Esta vez, la diputada de Comunidad Ciudadana (CC), Luciana Campero, lanzó duras críticas contra el expresidente Evo Morales, a quien responsabiliza de fomentar conflictos y usar la escasez de alimentos como medio de presión para sus fines políticos.

En contacto con El Guadalupano Periódico Digital, la legisladora denunció que Morales estaría detrás de estrategias de desestabilización que, según ella, afectan directamente a la ciudadanía. “No hay mayor crimen que manipular el hambre de la gente para alimentar un proyecto de poder. Eso ha ocurrido recientemente en varias regiones del país”, sostuvo.

Campero manifestó que esta supuesta maniobra política no solo vulnera derechos fundamentales, sino que demuestra una clara intención del exmandatario de retornar al poder, pese a las restricciones constitucionales. Aseguró que el intento de reelección de Morales fue rechazado tanto por la Constitución Política del Estado como por fallos previos del Tribunal Constitucional Plurinacional.

“El pueblo ya dijo no. Pero parece que eso no le basta. Busca cualquier motivo para incendiar el país, porque en el caos encuentra su mejor escenario político”, advirtió la diputada, reiterando su preocupación por el uso de bloqueos y conflictos como herramienta de presión.
Además, apuntó a la existencia de una presunta “alianza silenciosa” entre Morales y figuras clave del oficialismo. En su criterio, tanto el presidente Luis Arce como el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, habrían optado por mantener una actitud permisiva frente a los bloqueos liderados por sectores cercanos al exmandatario.
“Mientras Bolivia sufría con desabastecimiento de combustible y alimentos, el gobierno central se mantuvo pasivo. Esa omisión, ese silencio, también es cómplice”, indicó, subrayando que tal postura no es casual, sino una forma de proteger intereses políticos compartidos.

Campero lamentó que, en lugar de priorizar el bienestar colectivo, se haya optado por una supuesta estrategia de inacción que terminó afectando directamente a miles de familias bolivianas. Aseguró que los bloqueos no solo paralizaron ciudades, sino que también sirvieron como excusa para justificar el incremento de precios en productos esenciales.
Finalmente, exigió al gobierno nacional deslindar responsabilidades de manera clara y no permitir que intereses partidarios primen sobre los derechos fundamentales de la población. “Bolivia necesita certezas, no pactos oscuros. El hambre no puede ser el precio de un cálculo electoral”, concluyó.
