
El rubro de la carpintería atraviesa un momento delicado en el departamento de Tarija debido al encarecimiento sostenido de la materia prima, lo que ha generado preocupación entre los microempresarios dedicados a esta actividad artesanal. Representantes del sector advierten que esta situación podría poner en riesgo su continuidad y afectar la economía de muchas familias.
Alex Mamani, vocero de los carpinteros locales en diálogo con El GUADALUPANO Periodico Digital informó que durante los últimos meses se ha producido un aumento considerable en el precio de diversas especies de madera, insumo básico para su trabajo.
Esta escalada ha reducido los márgenes de ganancia y ha obligado a replantear su forma de producción.
“El valor del cedro tarijeño ha tenido una subida desproporcionada.
Un material que antes adquiríamos por menos de 200 bolivianos, ahora se comercializa en torno a los 350”, indicó Mamani, señalando que este tipo de madera es fundamental para la elaboración de estructuras como marcos y puertas.
Asimismo, comentó que otras variedades tradicionalmente utilizadas en la carpintería también han subido de precio, afectando su presupuesto. “Hay materiales que antes estaban disponibles por 120 bolivianos, y hoy no bajan de 200. Eso nos obliga a buscar otras alternativas”, explicó.
Una de esas opciones ha sido la madera traída desde el Alto Beni, que históricamente no se utilizaba con regularidad en la región. Sin embargo, incluso este recurso alternativo ha registrado aumentos importantes en su costo. “Hace poco podíamos conseguirla por 70 bolivianos, pero hoy ronda los 150”, añadió el dirigente.
Por otro lado, Mamani lamentó la falta de apoyo de las instituciones estatales hacia el sector productivo artesanal. Criticó que muchas oficinas opten por adquirir mobiliario fabricado en melamina, un material de menor durabilidad y calidad, en lugar de optar por productos elaborados con madera natural.
A su juicio, esta preferencia por mobiliario industrializado ha desplazado a los productores locales, que no pueden competir ni en precio ni en volumen, a pesar de ofrecer acabados más duraderos. “Los muebles de melamina se deterioran fácilmente. Nosotros trabajamos con madera que garantiza calidad, pero no hay apoyo”, expresó con preocupación.
Finalmente, pidió a las autoridades departamentales y municipales que reconsideren sus políticas de compras, priorizando a los pequeños emprendedores y artesanos locales. “Necesitamos medidas urgentes para evitar el colapso del sector. Estamos hablando del sustento de cientos de familias”, concluyó.
