
La prolongación de los bloqueos en diferentes regiones del país comienza a generar serias consecuencias para la economía tarijeña, especialmente en uno de sus sectores más representativos: la vitivinicultura. Productores y bodegueros advierten que las dificultades para el transporte de insumos, la reducción del turismo y la caída en las ventas de vino y singani están afectando a toda la cadena productiva, desde los agricultores hasta las empresas comercializadoras.

En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el vocero de la Asociación Nacional de Productores Vitivinícolas de Tarija (ANAVIT), José Sánchez, expresó su preocupación por el impacto que la actual coyuntura tiene sobre la actividad económica vinculada al vino y al singani. Señaló que la llegada de turistas disminuyó considerablemente debido a los conflictos sociales, situación que repercute directamente en el consumo de los productos emblemáticos del departamento y, en consecuencia, en los ingresos de productores y transformadores.

Sánchez explicó que la disminución de las ventas provoca retrasos en los pagos a los productores de uva, ya que las bodegas enfrentan dificultades para comercializar sus productos en los mercados nacionales e internacionales. Indicó que muchas empresas están realizando pagos parciales o diferidos debido a la baja demanda, generando incertidumbre entre las familias que dependen de la producción vitivinícola para sostener su economía.
El representante de ANAVIT también alertó sobre los problemas que existen para la llegada de insumos esenciales para la producción. Explicó que más del 90 por ciento de estos materiales provienen del exterior y requieren una logística de transporte que actualmente se encuentra afectada por los conflictos. Esta situación amenaza con retrasar procesos productivos programados para los próximos meses, comprometiendo la capacidad de respuesta del sector frente a los mercados.
Asimismo, denunció que algunos intermediarios aprovechan la coyuntura para incrementar los precios de insumos y materiales, argumentando las dificultades de transporte ocasionadas por los bloqueos. Según Sánchez, este fenómeno especulativo genera mayores costos para los productores, quienes deben asumir gastos adicionales en un contexto económico ya complejo y con escasa intervención de las instituciones encargadas de fiscalizar el mercado.
Finalmente, advirtió que las consecuencias de los bloqueos trascienden a las empresas vitivinícolas y afectan a toda la cadena económica relacionada con el sector. Señaló que los incumplimientos en contratos de exportación pueden provocar la pérdida de mercados estratégicos para Tarija, afectando no solo a productores y bodegas, sino también al transporte, el comercio y el empleo. En ese sentido, pidió una pronta solución al conflicto para evitar mayores daños a una de las actividades productivas más importantes del departamento.