
La situación económica de la Gobernación de Tarija continúa generando preocupación en las nuevas autoridades departamentales, luego de evidenciarse una disminución constante en los ingresos proyectados para la presente gestión, escenario que obliga a replantear prioridades y buscar alternativas de financiamiento para sostener programas y funcionamiento institucional.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, el vicegobernador de Tarija, Gonzalo Ávila, informó que actualmente se cuenta con un presupuesto aproximado de 538 millones de bolivianos para encarar la gestión; sin embargo, advirtió que los recursos que ingresan diariamente son inferiores a los montos previstos inicialmente.
Ávila explicó que esta reducción obliga a realizar una evaluación permanente del comportamiento económico de la administración departamental, tomando en cuenta que la caída de ingresos impacta directamente en la ejecución de proyectos, programas sociales y obligaciones institucionales.
En ese contexto, señaló que una de las tareas inmediatas es reorganizar los programas sociales para garantizar su continuidad pese a las limitaciones financieras, recordando que este escenario ya había sido advertido durante el proceso electoral y forma parte de los desafíos heredados por la nueva gestión.
Asimismo, indicó que la Gobernación trabaja en diferentes mecanismos que permitan generar mayor estabilidad económica, entre ellos la búsqueda de financiamiento internacional, fondos fiduciarios y alianzas público-privadas que otorguen mayor margen de maniobra frente a la crisis actual.
Finalmente, el vicegobernador sostuvo que el departamento necesita avanzar hacia un cambio estructural en el modelo económico, afirmando que la dependencia de recursos tradicionales ya no garantiza sostenibilidad financiera, por lo que considera necesario apostar por nuevas estrategias de desarrollo y generación de ingresos para Tarija.