
El consumo de bebidas alcohólicas entre adolescentes sigue siendo una de las principales preocupaciones de las autoridades municipales, especialmente en los alrededores de las unidades educativas, donde se detecta la presencia de tiendas y kioscos que facilitan el acceso de menores a estos productos.
En diálogo con El Guadalupano Periódico Digital, la directora de Seguridad Ciudadana, Blanca Peñalosa, informó que, siguiendo la instrucción del alcalde, se han reforzado los operativos de control tanto dentro como fuera de los colegios, con el objetivo de cortar de raíz la venta irregular de alcohol a estudiantes.
La autoridad explicó que, junto al apoyo de la Guardia Municipal, se supervisan de manera permanente los kioscos escolares, las tiendas de barrio y los puestos improvisados que funcionan en las inmediaciones. “Nuestro compromiso es garantizar que los niños y adolescentes tengan entornos seguros y libres de bebidas alcohólicas”, expresó.
Peñalosa detalló que en cada operativo se exige la presentación del carnet de identidad a los compradores, con el fin de verificar que sean mayores de edad. De esta manera, se busca no solo controlar la venta, sino también generar conciencia en los comerciantes sobre la responsabilidad legal que tienen.
Asimismo, denunció que se han identificado casos en los que estudiantes lograron ingresar a las aulas con envases de bebidas alcohólicas, situación que motivó la clausura temporal de algunos locales. “Cuando verificamos reincidencia, el procedimiento es cerrar de manera definitiva”, advirtió la directora.
La medida también alcanza a tiendas de barrio que abastecen en grandes cantidades a personas en situación de calle o que generan conflictos con vecinos por el consumo desmedido. Ante estas denuncias, la Dirección de Seguridad Ciudadana procede con sanciones, multas y cierres.
“Estamos escuchando a la población. Cuando un vecino presenta una denuncia, la atendemos con prioridad, porque la normativa municipal es clara y debemos hacerla cumplir”, sostuvo Peñalosa, al remarcar que no se permitirá que el comercio informal o irresponsable ponga en riesgo a la juventud.
Finalmente, la funcionaria aseguró que los controles serán constantes y de carácter preventivo, en coordinación con la Policía Boliviana y otras instancias competentes. “La meta es proteger a nuestros jóvenes, garantizar su bienestar y recuperar la confianza de los padres de familia”, concluyó.
